Dos adolescentes condenados a ocho años de internamiento por muerte de niña

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1“Que se cumpla la voluntad de Cristo, Él es el salvador” son las palabras de Briseño Aguas, mientras espera el resultado de la audiencia de juzgamiento contra dos adolescentes que mataron a su nieta Britany, de siete años de edad. Y mientras él hablaba, su esposa Victoria dejaba caer lágrimas en sus mejillas por el dolor de perder a su nieta, la pequeña que disfrutaba ir a la casa de sus abuelos, la casa donde era feliz.


Ayer, a las 09:00, los dos adolescentes llegaron al Consejo de la Judicatura, esposados y con resguardo policial.
Uno, el que cumplió 14 años el 12 de octubre, vestido de blanco, y, el otro de 13 años, con un jean plomo y un buso azul con mangas amarillas, llegaron a conocer su condena porque el miércoles 2 de septiembre acabaron con la vida de la pequeña Britany, que el 7 de diciembre cumpliría ocho años y que estaba lista para asistir al cuarto año de básica.
Cinco horas duró la audiencia de juzgamiento. A las 14:15 se conoció el veredicto: la pena máxima de ocho años de internamiento institucional en el Centro de Adolescentes Infractores, CAI, por el delito de violación con muerte.
“Lo que hicieron no tiene nombre”, decía una amiga de la familia que los acompañó ayer.
El proceso se desarrolló de manera privada. Defensores públicos se encargaron de este caso.
Virginia Torres llevó el caso de Britany, asesorando a la madre de la pequeña, Joseline Aguas.
12 testigos rindieron su versión.
Joseline dijo que observó imágenes, en la audiencia, que demostraron el cruel trato que recibió su pequeña antes de morir.

 

REACCIÓN
“Que le perdone Dios, yo no...”, respondió Joseline a la madre de uno de los adolescentes sentenciados. “Pido que mi hijo pague lo que ha hecho... mi hijo quiere pedir perdón en nombre de Dios”, fue lo que afirmó la mujer, relató Joseline..
Los familiares de los adolescentes sentenciados, al enterarse de la condena, empezaron a llorar e intentaron agredir a la prensa, en medio de su dolor.
“No somos asesinos”, gritaban.
La madre de uno de los procesados también dijo que sería bueno que investiguen a otros presuntos violadores que aún están rondando en la parroquia de Salinas.

TEMOR
Joseline asegura que, desde lo sucedido con su hija, existe temor en los padres de niños y niñas en Salinas.
Algo cambió desde aquel 2 de septiembre, se perdió la confianza y el miedo aumenta.
“Esperamos la justicia divina, ese dolor que dejaron en nosotros nadie nos va a quitar ni los ocho años de sentencia ni así hubieran sido muchos más”, afirma Zoila Aguas, tía de Britany. .
Briseño y Victoria, esposos desde hace más de seis décadas siguen unidos por el amor, y ahora también por el dolor que deja la ausencia de su nieta. Durante las cinco horas permanecieron en la audiencia, a la espera del veredicto final. Luego, se retiraron a paso lento, con la mirada triste y, con un dolor que los acompañará hasta el último respiro de su existencia.