Recuerdo de Britany no muere

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Recuerdo de Britany no muere

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pag-31Su recuerdo aún está intacto, así como las cinco muñecas guardadas en cartones y se encuentran en el dormitorio que compartía con su hermano menor, en su casa ubicada en el barrio San Martín, en Salinas.

 

Así está el dormitorio de Britany, la pequeña que el 7 de diciembre hubiese cumplido ocho años. Junto a sus muñecas están fotografías y el diploma de su graduación en educación inicial en 2012. Posa sonriente, con su maestra y con su madre Joseline Aguas. Sobre la televisión está la caja con los zapatos nuevos de Britany. Eran los zapatos que iba a estrenar el viernes 4 de septiembre para iniciar el cuarto año de básica. Pero no los usará nunca.

Tampoco jugará con sus muñecas ni dormirá con el oso que aún está en su cama. Y esto no pasará porque dos adolescentes de 13 años la violaron y acabaron con su vida.

La dejaron cubierta con un costal en un terreno de caña el miércoles 2 de septiembre y su cadáver fue hallado el sábado 5 de septiembre, en medio de la indignación de un pueblo y del dolor de su familia.

CASO Los dos menores de edad están aislados en el Centro de Adolescentes Infractores, CAI, en Ibarra. Uno de ellos cumplió 14 años el 12 de octubre.

Hoy culminan los 45 días de instrucción fiscal en los que se desarrollaron las investigaciones de este caso. En el proceso judicial consta la declaración de los dos adolescentes en la que confiesan que, con engaños, llevaron a Britany hasta el terreno de caña, en donde abusaron de ella.

Luego la golpearon y la asfixiaron. Y así lo volvieron a confirmar en una versión reciente en la Fiscalía, hasta donde llegaron para rendir su versión, Hablaban bajo, casi no se los escuchaba y confirmaron lo que hicieron con la pequeña Britany.

El abuelo de la pequeña, Briseño Aguas, espera justicia, la de los hombres y también la de Dios. El delito por el que están aislados los dos menores de edad es por violación con muerte. El Art. 38 del Código Orgánico Integral Penal establece que “las personas menores de dieciocho años en conflicto con la ley penal, estarán sometidas al Código Orgánico de la Niñez y Adolescencia”. Tras estos 45 días de investigaciones se establecerá la audiencia preparatoria de juicio y, luego la audiencia de juzgamiento. Ocho años es la pena máxima a la que se podrían enfrentar los adolescentes. Briseño y Joseline piensan que ocho años es poco tiempo ante la pérdida de la pequeña y que este tema debe reformarse. Uno de los involucrados habría cometido un delito en el CAI contra otro menor de edad. La denuncia de este hecho también consta en la Fiscalía de Imbabura. Entonces, el tema de una verdadera rehabilitación entra en el debate.

Ayer acudimos hasta el CAI para dialogar con la directora del centro, Gloria Frías, pero no nos recibió. Con una persona de seguridad envió el mensaje de que no puede responder nuestras preguntas porque eso es prohibido mientras no tenga autorización del Ministerio de Justicia. Diario El Telégrafo publicó que 553 jóvenes aprenden oficios en centros de adolescentes infractores ubicados en Ibarra, Esmeraldas, Pichincha, Tungurahua, Guayas, Chimborazo, Azuay, El Oro y Loja y que aplican modelos enfocados en salud, educación, formación ocupacional, autonomía y autoestima. Intentamos que Gloria Frías nos respondiera qué hacer para evitar que se cometan delitos en el CAI. El presidente de la Corte Provincial de Justicia de Imbabura, Javier de la Cadena, en una entrevista con Diario EL NORTE, manifestó que no existe un proyecto integrador en el tema de rehabilitación a menores de edad.

“Tanto en el área de prevención y rehabilitación no existen los suficientes mecanismos para que pueda ejecutarse lo que consta en la Constitución. El tema de rehabilitación en Imbabura ha colapsado y eso lo conocemos todos”. La rehabilitación a menores de edad da mucho que desear, agregó. En Salinas se realizó una asamblea a los pocos días de la muerte de Britany. Participaron autoridades y pobladores que manifestaron su preocupación ante lo ocurrido y pidieron más seguridad. Mientras tanto, la mirada de Briseño seguirá triste porque le hace falta su pequeña Britany, que en las fotos de su dormitorio está sonriente, a la que le gustaba dar abrazos apretados, bailar salsa choke, jugar fútbol, leer y hacer los ejercicios de Matemática. Así la recordará su abuelo.