La Fiscalía judicializa un asesinato de hace 23 años

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La Fiscalía judicializa un asesinato de hace 23 años

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pag-30Fueron 20 disparos los que segaron la vida de Amada Suárez Mejía mientras dormía, como resultado del allanamiento policial que en su domicilio realizaron integrantes del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), la madrugada del 16 de enero de 1992.    


Fue uno de los elementos de convicción con los que formuló cargos la fiscal del caso, Paola Gallardo, contra cinco policías en servicio activo y pasivo, que fueron parte del grupo del GIR que allanó el domicilio.
La audiencia se instaló en Casa de Justicia de Carcelén, norte de Quito, la mañana y tarde del 25 de septiembre del 2015 y a la que asistió Galo Chiriboga Zambrano, fiscal General del Estado.
La Fiscalía investiga este asesinato, sucedido hace 23 años, como violación grave a los derechos humanos, que por sus circunstancias, en el derecho internacional y en el sistema interamericano de derechos humanos se conoce como ejecución extrajudicial, por lo tanto es imprescriptible.
 ALLANAMIENTO
Los integrantes de GIR allanaron el domicilio para capturar al hijo adoptivo de Amada, Juan Fernando Hermosa ‘el niño del terror’, conocido como el líder de la ‘Pandilla del terror’.
Aquella madrugada, los cuatro policías que incursionaron en la vivienda estuvieron al mando del entonces capitán de Policía, Juan R. Tenían un croquis de la residencia proporcionado por uno de los integrantes de la ‘Pandilla’, donde se detallaba la ubicación de los dormitorios de Amada y de su hijo. Ese informante de la Policía en 1992, ahora es testigo protegido de la Fiscalía.
Cuando ejecutaron el allanamiento no se aplicó el uso progresivo de la fuerza. Según las investigaciones de la Fiscalía, Amada Suárez no representaba un peligro  para la vida de los uniformados. Ella estaba acostada, descalza.
Amada tenía deficiencia auditiva y artritis degenerativa. Según las pericias se concluye que fue una víctima inocente y biológicamente débil ya que por su estado de salud no pudo defenderse.
De aquel allanamiento, Juan Fernando Hermosa salió ileso. No fue capturado por los integrantes del GIR sino por los de la Oficina de Investigación del Delito (OID). Al fin de la incursión, el cuerpo de Amada no permaneció en el lugar donde recibió los disparos, fue removido y depositado en el patio principal de la casa por los agentes. Esto significa que se alteró la escena.