Una familia vive al borde del peligro

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Una familia vive al borde del peligro

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pag-30La zapatería de Don Pedro Pupiales está a punto de desaparecer. El hombre que por más de 30 años dedicó su vida a la elaboración y reparación de calzado de prestigiosas entidades públicas y de decenas de ibarreños, llora por no abandonar la casa que adquirió junto a su esposa un 6 de mayo de 1977.

Actualmente el inmueble le pertenece a uno de sus hijos. Él, amparado en la ley que le asiste, ha solicitado el desalojo de quienes moran en la vetusta propiedad. Don Pedro vive junto a su hijo y nietos en la casa. María Pupiales, hija, asegura no entender el proceder de su hermano al intentar “sin pena”, desalojar al hombre de la tercera edad de la que por años fue su vivienda. “Aquí nos criaron a todos aquí nacimos practicante y no queremos que ahora le saquen a mi papá de aquí, él dice que solo muerto dejará el lugar en el que ha vivido por casi 38 años. Necesitamos que una entidad nos ayude amparando a mi padre para que pueda estar tranquilo. Él es una persona enferma y no tiene dónde ir. Yo soy de escasos recursos económicos y por eso no puedo hacerme cargo, pero tampoco quiero que le saquen de aquí como si fuese un perro”, mencionó María. Don Pedro recorría las viejas paredes de su casa hasta llegar a la parte posterior. En el lugar, un montículo de tierra y sobre ello, muebles viejos y pedazos de madera. El ciudadano de 79 años de edad relataba cómo vio a sus cinco hijos crecer en el inmueble. Con los ojos llenos de recuerdos, las lágrimas empezaron a caer y con su voz entrecortada mencionó. “Compré esta casa hace más de 30 años. Mis hijos se criaron aquí, mientras mi mujer trabajaba ellos se quedaban en la casa. No tengo a dónde irme con mi familia”. María sostiene que por distintos inconvenientes familiares, la propiedad que fue de su padre terminó en manos de uno de sus hermanos. Desde entonces, el hombre ha intentado ingresar a la propiedad que por ley le pertenece, y que ahora intenta limpiar para construir. Sin embargo, el destino de su progenitor es incierto. La esposa se encuentra al cuidado del propietario actual de la vivienda. PELIGRO A simple vista se puede notar que la casa se encuentra en malas condiciones. Los techos tienen agujeros, y las paredes están cuarteadas. Parte del inmueble ya se ha venido abajo. Mientras que otra parte de la vieja construcción representa un peligro para quienes moran en el lugar. El dueño de casa asegura contar con la documentación legal necesaria para tomar el procedimiento de desalojo. El hombre sostiene que la ley les otorgó a los habitantes el lapso de tres meses para desocupar la propiedad. Manifiesta que para quienes se encuentran viviendo ahí es un peligro, pues manifiesta que su preocupación es que ocurra una desgracia en caso de que la débil y antigua estructura de la propiedad se caiga. Asegura, además, contar con el documento de desahucio el que aún no hace efectivo pese a que el plazo esta vencido, para que quienes viven en allí, abandonen la residencia. LA LEY La Constitución del Ecuador brinda un sinnúmero de amparos y protecciones para las personas de la tercera edad. Ellos, al igual que niños, niñas, adolescentes y personas con discapacidad, forman parte de lo que hoy se conoce como sectores vulnerables. En este caso, María, hija de Pedro, pide que el caso de su padre sea tomado en cuenta por las entidades que tengan la obligación de velar por el cumplimiento de los derechos establecidos para las personas en etapa adulta mayor. La mujer dice que ha acudido a diferentes instituciones para que acojan el pedido de ayuda que realiza el anciano, pero no ha recibido una respuesta positiva. Mientras tanto, el peligro se mantiene latente. El dueño de la propiedad manifiesta que iniciará la construcción de su casa en el lugar y teme que las frágiles estructuras terminen por ceder y peligre la vida de su padre y de quienes moran allí. No obstante, los años que Pedro dedicó a lo que él considera su espacio, son imborrables y se niega a dejarlos morir. Con las manos temblorosas y la mirada baja, dice que no quiere salir de su “lugarcito”.