Con un martillo mató a sus hijos

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Con un martillo mató a sus hijos

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pimampiroUna sentencia de 34 años y ocho meses le fue impuesta a Pablo S. tras ser determinado culpable de asesinar a sus hijos el pasado 31 de diciembre de 2014. En medio de un importante contingente policial el ciudadano fue llevado hasta la Unidad Judicial Penal de Ibarra, donde se le dictó la sentencia.

 

DILIGENCIA. En tres días de audiencia se conocieron los detalles de este macabro hecho de sangre. El abogado defensor de Pablo intentó convencer a los magistrados del Tribunal Único de Garantías Penales de Imbabura, de un presunto estado de locura de su cliente, sin embargo esto no fue acogido por los jueces ya que se valoraron las agravantes que el caso poseía antes de emitir la correspondiente pena.

GRAVEDAD. Al asesinato de los pequeños se sumó la brutal agresión que cometió en contra de la tía de los menores quien fue testigo presencial del hecho, ya que Pablo también la golpeó con el martillo con el que después mató a sus hijos.

SENTENCIA. El argumento de que al momento del cometimiento del ilícito el hombre no se encontraba en sus cabales no fue acogido por los jueces.
EL CASO. Tres días antes de finalizar el 2014, la madre los menores de dos y cuatro años de edad llevó a los pequeños hasta el cantón Pimampiro a fin de que visiten a su padre, ya que desde hace tempo residían en Quito. Los niños se encontraban en casa de Ana Vila, tía materna. El 30 de diciembre de ese año, los infantes pasaron el día junto a Pablo.

EL CRIMEN. Cerca de las 23:00, según versiones policiales, la madre de los niños, que en ese momento se encontraba en Quito, recibió un mensaje de texto donde, supuestamente, el ciudadano procesado habría amenazado a la mujer. De inmediato ella se puso en contacto con un allegado de Pablo a fin de que se acercara a la residencia de su hermana y velara por la seguridad de los pequeños.

YA ERA TARDE. Era la madrugada del 31 de diciembre y Pablo ingresó sigilosamente a la pequeña casa donde vivía Ana. El hombre saltó por uno de los extremos de los muros de la propiedad y cayó sobre el balde de la camioneta que yacía guardada en el sitio. Extrañamente la alarma de la misma nunca sonó por lo que nadie se percató de su ingreso. El sujeto tocó la puerta del lugar donde estaban sus hijos y Ana lo recibió. Ella fue la primera en recibir la agresión, con un certero martillazo en la cara. Luego de dejarla casi inconsciente y malherida se acercó a la cama donde su hija de dos años y medio y su hijo de cuatro dormían y los golpeó brutalmente en la cabeza con el martillo. La escena del crimen parecía una película de terror. Por la fuerza del ataque, las paredes y el piso de la habitación estaban impregnadas de la sangre de las víctimas.

ATRAPADO. El propietario del inmueble aseguró haber observado a Pablo en la casa y al preguntarle si pasaba algo este había respondido que no y salió del lugar de la misma forma en la que entró.  En la parte externa, uno de sus allegados lo aprehendió y el particular se puso en conocimiento de la Policía y el sujeto fue capturado.

TRAGEDIA. Los menores fueron llevados con vida hasta el hospital San Vicente de Paúl de Ibarra. La niña fue la primera en morir y minutos después su hermano también falleció a causa de las graves lesiones.