Anhelan encontrar a sus hijos desaparecidos

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Anhelan encontrar a sus hijos desaparecidos

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p45A Nancy Males y a María Dolores Calapi, les une el mismo dolor y calvario, en circunstancias diferentes sus hijos desaparecieron hace varios años. Su lucha por descubrir la verdad y algún día reencontrarse con ellos sigue latente, pese a la poca colaboración y adversidades que han padecido durante estos años de incertidumbre.   

 

DÍA DE LA MADRE.  Este par de  mujeres son ejemplo de coraje y amor, son ellas quienes demuestran el amor incondicional  que una madre tiene para sus hijos. Deseamos que este día no sólo sea una celebración más para las madres imbabureñas, llenas de frases a veces falsas, de propaganda consumista y gasto superfluo, sino que sirva para sensibilizar a la población y lograr su solidaridad para exigir a los entes correspondientes investigar y dar con  el paradero de sus hijos. Este será el mejor regalo que Nancy Males y María Calapi pueden recibir.

SIETE AÑOS. El calvario para Nancy Males, comenzó en octubre de 2008, cuando sus hijos William Andrés, de 12  y  Diego Rodrigo de 9 años, desaparecieron cuando miraban cómo unos obreros construían un puente en la comunidad de Pilchibuela en Cotacachi.  Los niños junto a su hermana Viviana, de 6 años, quedaron en la casa mientras su madre se dirigió a su trabajo en una planta florícola.
Desde entonces, Nancy, indaga su paradero, para ello ha recorrido varias ciudades del país pegando papeles en los terminales de buses, estaciones de Policía y hospitales. Ha visitado morgues, pero sin éxito, no hay rastro de los niños que eran hace 7 años; hoy serán jóvenes, William tendrá 19 años mientras que Rodrigo, 16 años.
Nancy, relata que no olvida aquel viernes 17 de octubre de 2008, cuando vio por última vez a sus hijos.
SAN JUAN. Está a punto de cumplir dos años y María Lucila, cumplirá su mayoría de edad. Nadie sabe dónde. Ya son dos años en que María cuenta la historia de la desaparición. Igual. Siempre llora. Se desvanece, a ratos se silencia. Dice que el día que la encuentre sin llorar será porque logró encontrar a su hija.
El próximo mes de julio se cumplirán dos años que María Calapi de 16 años desapareció y hasta el momento pese a la búsqueda que su madre ha emprendido no hay rastro. Su madre recuerda que ese día ella atendió el puesto de venta de frutas y legumbres. El último contacto que tuvieron fue cuando la adolescente llamó a su padre para que la busque en el puesto para retornar juntos a la casa. Pero la sorpresa fue grande cuando el progenitor llegó a su encuentro y no se encontraba. En su lugar estaba una amiga, quien supo comunicar que María se fue con un primo suyo.  
Para María esta es una fecha de dolor, al recordar no dejan de caer lágrimas, de sus ojos y se pregunta por qué le ocurrió esto sí a su hija lo dio todo.
Siento tristeza en el alma porque hasta el momento todavía no he encontrado a mi hija, le sueño y me pide ayuda. No puedo comer en paz, porque pienso en ella y quizá no tenga que comer. No me queda más que luchar, seguir viviendo y seguir trabajando para continuar con la búsqueda.