08-09-2018 | 00:00
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Danza, cultura y negocios en feria frutal San Juan

La feria frutal permitió que los agricultores de Imbabura muestren sus productos. Además los hizo parte de la rueda de negocios realizada por el MAG.

Otavalo. Danza, cultura y negocios fue el saldo que dejó la primera feria de frutales realizada ayer en La plaza de San Juan.

Escenario. Los frutales se han convertido en un eje fundamental de desarrollo para la provincia.

Precisamente las bondades que tiene Imbabura ha permitido que eventos como estos, acompañados de una feria de negocios ayude a los productores a salir adelante. De acuerdo a cifras arrojadas por el Ministerio de Coordinación, Empleo y Competitividad, la población económicamente activa de la provincia se ubica principalmente en tres sectores: agropecuario con un 28%, manufactura con el 19% y el comercio al por mayor y menor con el 17%.

Palabras. “Estamos apoyando toda la cadena productiva que se tiene en Imbabura. Desde el cultivo hasta la asistencia técnica, seguimiento entre otros”, explica Darwin Valenzuela, técnico del MAG, quien fue parte del evento intercultural. El riego, manejo de suelo y materia orgánica son ejes trasversales que esta inmersos dentro de los cultivos. En base a las hectáreas se estimará kilogramos por planta y volumen de producción.

Objetivo. Con esta iniciativa se busca disminuir la cadena de intermediarios, el objetivo de la feria fue beneficiar el productor, es por ello que eventos como este han permitido establecer una relación directa entre productor y consumidor. Diego Pereira, director provincial del MAG, destacó que en la provincia hay diferentes tipos de producción de frutales.

“Esta actividad agrícola ha ido tomando peso, se reconoce que hay alrededor de 4.000 hectáreas de aguacate, cítricos, granadilla, entre otros productos”.

A parte del toque intercultural que pusieron los grupos de danzas de Miguel Egas, Ilumán, San Pablo y San Juan, el evento también permitió conocer los emprendimientos de pequeños giros de negocios. Uno de ellos fue el de Marcelo Rivadeneira, quien presentó un vino hecho con mortiño. Su producto fue uno de los más apetecidos por lo Sui géneris del fruto silvestre. “Gracias a un amigo francés que nos dio la idea, empezamos con este vino. Hemos tenido una buena aceptación, además gusta mucho”,dijo Rivadenira.