La dulce Carol quiere ser una reina histórica para Otavalo

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La dulce Carol quiere ser una reina histórica para Otavalo

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Untitled 2Unos veinte días después del pregón del Yamor, la reina está agotada, cansada, exhausta.


Viene al Grupo Corporativo del Norte (GCN) por segunda vez y ahora se ve más mujer, más profunda, más sensible, más tierna, más humana.
Los ojos de Carol Pineda López no brillan como brillaban cuando un día, antes de la elección del 3 de septiembre en Otavalo.

El ajetreo mediático era intenso, pero aquí estuvo con sus cinco compañeras candidatas en el edificio del CGN) en Ibarra.

Las aspirantes al reinado, su comunicadora Elizabeth Puente, el concejal presidente del comité de fiesas, José Quimbo, saludaron con las autoridades y directivos y participaron en el programa La Otra Mirada, de Los Lagos FM, dirigido y conducido por Rubén Darío Buitrón, vicepresidente editorial del GCN.

Lo de ayer fue otra historia, otras condiciones, otras circunstancias.
Aquella vez fueron los tradicionales saludos, las tradicionales promesas y las tradicionales vivas a su tierra, a su fiesta, a sus tradiciones, a su gente.

Pero a partir de la noche de la elección, el sábado 3 de septiembre, hubo una ruptura profunda en la vida de Carol (o Carito), como la llaman sus allegados, familiares y amigos.

La reina recuerda que momentos antes de que se supiera quién era la reina, en un camerino del coliseo de la unidad educativa República del Ecuador, sucedió algo que no esperaba: por iniciativa de una de las candidatas, las seis se tomaron las manos, se encomendaron a Dios, se desearon mucha mucha mucha suerte, se abrazaron y prometieron que sea quien fuera la chica ganadora no se separarían, seguirían siendo amigas y harían un viaje para consolidar esa fraternidad.

A la mañana siguiente, cuando despertó en su habitación de la casa, miró sobre la mesita de noche la corona de reina del Yamor 2016.

Fue una mezcla de emociones, pero también de preguntas que se hacía a ella misma.

Lo consiguió. Lo logró. Era, desde hace pocas horas, la reina del Yamor 2016.

Pero durante las visitas previas a los medios, las entrevistas, las declaraciones, había dicho una y otra vez que si llegara a ser la soberana trabajaría por una de las causas más importantes de Otavalo: la social.
Y ahora tendría que hacerlo, aunque no le asustó. Algo había hecho como voluntaria con los niños más pobres de las riberas del lago San Pablo. Algo había hecho por grupos de chicos adolescentes con problemas de drogadicción o de hogares disfuncionales.

Algo había hecho, incluso, y por casualidades de la vida, por los ancianos, una mañana que salió molesta de su casa por alguna discusión doméstica y mientras caminaba vio un lugar donde estaba reunida gente de la tercera edad.

Entró. Nadie le dijo que no lo hiciera. Se sentó. Observó. Se acercó a unas personas. Preguntó. Minutos después ya tenía la certeza de que eso haría el resto de su vida.

Dios, a quien tanto nombra y que, sin duda, la acompaña, hará que la reina del Yamor 2016 realice un trabajo histórico, inolvidable, como otra vez brillan alucinantes sus ojos.