Yamor 2016: María Ignacia Moncayo quiere servir a los más necesitados

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ignaciaOTAVALO. Ser reina del Yamor es un boleto de entrada al reconocimiento y a la historia, que es adquirido en gran parte por la belleza, naturalidad y espontaneidad que deben tener sus aspirantes para ‘enganchar’ al jurado.
Este conjunto de atributos, sumados a la preparación y la disciplina, hacen de María Ignacia Moncayo una de las candidatas al cetro de soberana otavaleña.


El sueño que tuvo desde pequeña está a días de realizarse. Aunque si no se concreta, su satisfacción será total, pues lo intentó, los disfrutó y trabajó para ello. Lo primordial para ser reina es querer serlo.


Por eso la rigurosa preparación que está cumpliendo en las últimas semanas no le molesta. Aunque han sido días apretados, ensayos, gira, presentaciones y reuniones, esto le motiva y la convence cada vez más.
Frente a las expectativas que tiene para este camino que acaba de emprender, asegura que quiere ganar, aunque también pretende aprovechar al máximo la experiencia para fortalecerse y dar lo mejor de sí.


Los valores de familia son primordiales, sobre todo la humildad si se tiene en cuenta que las obras benéficas serán su principal labor como reina. María Ignacia sabe que su amor por Otavalo, radica en trabajar por los más vulnerables, en dar todo de sí, y aportar para el engrandecimiento de la ciudad que la ve crecer.

SATISFACCIÓN TOTAL


“Lo hago con el alma y con todo el corazón. Siento que cada vez más está creciendo mi espíritu de mujer otavaleña”, lo expresa con la seguridad del caso. Esa sobriedad, es la que siempre le ha caracterizado para trabajar en favor de los demás.


“La juventud, combatir los casos de drogadicción y contrarrestar los índices de embarazo en mujeres adolescentes”, son parte del proyecto de trabajo que piensa desarrollar en caso de ser electa como la nueva soberana de la ciudad.


Graduada de la Unidad Educativa Santa Juana de Chantal, María Ignacia cuenta con el apoyo de su padre Héctor Andrés y María José, su madre.
Los dos son su gran apoyo en esta carrera de reina anhelada. De hecho, ambos le están ayudando intensamente con la preparación y uno que otro consejo.


A ellos se suma el respaldo de sus hermanos mayores María y Andrés. Devota de La Virgen de la Caridad del Cobre, María Ignacia, cree que los sueños se pueden hacer posibles.


Ella se define como alegre, espontánea y muy familiar. Una de las cosas que la destaca es su seguridad.


Sabe que si lo refleja, la gente va creer en ella, por eso la espontaneidad, la responsabilidad, de ser ella misma es una de sus cualidades.


Su estilo de vida es ser feliz y aprovechar el presente. Ama lo que hace y le gusta la política desde el sentido social donde se puede ayudar a la gente más vulnerable.


“En unos cinco años yo me veo ayudando a la gente que más lo necesita. Estuve en un grupo de líderes y lideresas para ayudar a la juventud, siento que esa motivación va creciendo cada vez más”, puntualiza.


El Yamor alcanza en esta edición 64 años de plenitud y vigencia palpable en el convivir local, regional, nacional e internacional.