Rito, moda y mucha cultura

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Rito, moda y mucha cultura

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p5OTAVALO. Yarina Tocagón y Katina Chico son dos de las niñas, que fueron elegidas para el desfile de mona del Centro Infantil del Buen Vivir, CIBV. Las dos menores de 4 y 3 años no dimensionan del porqué de la actividad, pero disfrutan al máximo del evento.

Las dos pequeñas junto a 2 mil 63 menores más del cantón Otavalo que son parte del proceso de Revitalización de la cultura, idioma y costumbres kichwas que viene adelantando. Son 59 CIBV y 3 mil 500 padres de familia que se suman a esta iniciativa de revitalización.

Con coreografías de canto sagrado, presentaciones de mimos sobre los seres sagrados de la naturaleza, bailes, pasarelas con trajes típicos, la entrega de identidad y saberes son parte de las actividades que los menores realizan, por estas festividades del Mushuk Mina. “Con estas celebraciones buscaos fortalecer en la niñez los saberes, la solidaridad, el agradecimiento y respeto por la naturaleza”, asegura Paolina Vercutére. Las actividades por esta fiesta ancestral se extenderán hasta el próximo 28 de marzo, en los CIBV de las parroquias de Miguel Egas, San Pablo, Quichinche, González Suárez, Ilumán, Eugenio Espejo y el Jordán del cantón Otavalo. “Estos eventos permiten tener enfoques de identidad y diálogo intercultural en de desarrollo infantil integral de nuestros hijos. Hay que apoyar en todo sentido estas iniciativas”, explica Manuel Lema, mientras fotografía a su hijo Sayri de 8 años.

ANTECEDENTES Desde los tiempos antes de la colonia, los pueblos andinos marcaban los ciclos de la vida en la lógica del recorrido gastronómico, que se evidencian cuatro acontecimientos en el año en periodos de cada tres meses. “Como MIES Imbabura, hemos considerado importante realizar ceremonias con las niñas, niños, familias y comunidades, mediante coordinación con las entidades cooperantes”, destaca Vercoutére En estas etapas del tiempo-espacio las comunidades y los pueblos de las diferentes regiones se realizaban grandes celebraciones para conexión espiritual con las energías sagradas de la madre naturaleza. Esto ha permitido crear conciencia de respeto y entender la pertenencia en la integralidad con los seres de la naturaleza. El mensaje de los pequeños es de agradecimiento a la vida, a la familia, a la madre tierra y otros seres sagrados de la naturaleza. “Es una propuesta de revitalización cultural para mantener nuestras costumbres y tradiciones como kichwa, me siento orgulloso de ello”, expresaba Mario Tocagón mientras observaba la escenificación de la ceremonia. Fanny de la Torre directora del Centro Infantil de Cuatro Esquinas, ve positivo la masificación de estas festividades desde los más pequeños. “Los niños hicieron el ritual del Warachikuy donde pedían al Pacha mama y al Taita Imbabura que llueva, es una ritual que hacían nuestros ancestros anteriormente”, confiesa De la Torre, quien dirige el CIBV.