Los bordados de La Esperanza, tradición que no se pierde

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bordadosLa Esperanza.- El bordado es una práctica ancestral que forma parte de la cultura tradicional de la Esperanza. Esto se heredó como un oficio de generación en generación de las mujeres kichwas, quienes, con la habilidad de sus manos crean verdaderas obras de arte plasmadas en telas blancas.

Talento. La parroquia La Esperanza es la puerta que se abre para descubrir la creatividad e imaginación de los artesanos y artesanas que se dedican a bordar prendas de vestir y otros artículos para el hogar.
Esta actividad ancestral sigue siendo uno de los atractivos de la localidad que refleja una tradición que no se pierde con el paso de los años.

Labor. Este trabajo se elabora con colores y diseños ligados a la naturaleza como flores, plantas, aves y animales andinos. En la actualidad, el rescatar y fomentar el bordado a mano. Vestidos, camisas, chaquetas, blusas, pantalones y una variedad de productos con diseños contemporáneos y con nuevas tendencias, se llenan de los coloridos bordados artesanales.

Turismo. Los turistas siempre llegan a este lugar y conocen más de la cultura y de todo lo que ofrecen los artesanos de la localidad. Gabriela Zambrano, turista quiteña, llegó hasta la Esperanza para conocer más y junto a su familia quedaron maravillados con todo lo que pudieron encontrar.

“Es verdaderamente hermoso el trabajo que hacen a mano. Son muy talentosas y el producto final es un lindo recuerdo para llevar”, relató.

Más para conocer. Los bordados no son la única actividad manual que ha despuntado en la zona. La elaboración de artesanías fabricadas con cuero también ha ganado prestigio. Actualmente, existe una decena de talabarteros que elaboran principalmente monturas, bolsos, sombreros, entre otros accesorios.

A esto se suma la elaboración de cucharas y bateas talladas en madera. Talento que nace en la mano de las personas de la localidad y que ha venido de generación en generación.

Muchos de ellos suelen llevar sus productos a la Ciudad Blanca para promocionarlos, y de cierta forma, tener un ingreso para su hogar.

Vitrina al mundo. Uno de los sectores que potencia su actividad turística en la zona Norte del país es la parroquia La Esperanza, situada al suroeste del cantón Ibarra. Conformada por familias indígenas y mestizas, conserva sus costumbres, tradiciones y leyendas.

Los habitantes de esta parroquia se dedican a la agricultura, crianza de animales domésticos, bordados a mano en prendas de vestir y talleres de talabartería que confeccionan monturas, maletas y artefactos finos. Adicionalmente, existen algunos vestigios arqueológicos precolombinos en el sector de la cultura Caranqui que son aprovechados como atractivos complementarios del lugar.

Más reacciones. “Es muy interesante la forma en que las personas del lugar crean prendas de vestir. Esta técnica me parece algo muy bonito que las personas de todas partes deberían conocer”, dijo Pablo Zambrano.

Para conocer. Para poder bordar son necesarios varios elementos y los más importantes son la tela, los hilos, los motivos de ejecución y las técnicas para realizarlos.

Las telas más usadas en todas las épocas han sido el lino, la lana o el algodón para los bordados de lujo. Una actividad que se ha convertido en la base de la economía de muchos hogares.