Ritos de purificación en la Cascada de Peguche

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pegucheOTAVALO. El martes 21 de junio en la Cascada de Peguche se celebró un baño ritual organizado por el Distrito de Salud 10D02 Otavalo-Antonio Ante, el objetivo era unirse a las celebraciones tradicionales de la zona y generar espacios de salud intercultural en el que participen hombres y mujeres de sabiduría ancestral.

Para los miembros del pueblo kichwa es importante realizar los eventos en lugares sagrados creados por la naturaleza, por esta razón se escogió la Cascada de Peguche, a través de costumbres y símbolos agradecer a la Divinidad y a la naturaleza las bendiciones y limpiar todas las malas energías que llegaron en el año.

A unos 30 metros de la caída de la cascada un grupo de parteras, taitas y mamas prepararon un círculo sagrado con alimentos ancestrales y artículos modernos, maíz, pan, frutas, granos, cañas, licor artesanal, productos elaborados químicamente como gaseosas, cigarrillos y más, con el fin de representar las cosas que el hombre siembra, cosecha y prepara en la naturaleza.

El ingreso a este sector fue complicado, ya que el día se presentó nublado y la caída del agua por la cascada era fuerte y el caudal estaba crecido. Las autoridades llegaron al sector y se inició con las recomendaciones necesarias.

El respeto a la actividad por los presentes, funcionarios públicos, kichwas y turistas, era evidente al momento en el que se realizaban las oraciones y el ofrecimiento del acto, las personas con reverencia participaron y escucharon todas las indicaciones.

Los líderes kichwas entregaron a todos los que estaban en el círculo un pedazo de madera, que manifestaron tiene un significado ancestral de vital importancia por venir de la tierra y luego ser parte de un árbol que produce alimentos.

Con la madera se “fregaron” todo el cuerpo, de esta forma le pasaron todas las energías negativas y con este gesto se liberaban de sus preocupaciones y problemas.

Después a todos quienes se quisieron bañar les entregaron un manojo de plantas medicinales.

El caudal del agua no permitió que se ingresara hasta la caída de la cascada, y la oración fue el principio de la segunda parte del rito, en este espacio las mujeres que dirigieron el acto rezaban por las personas y con las plantas frotaron sus cuerpos y los bañaron.

Al salir los participantes de la ceremonia ancestral sentían una experiencia que alivió su espíritu, su cuerpo y su mente. Algunos asistieron en familia y los padres aconsejaban a sus hijos para que mejoraran su comportamiento.

En la etapa final de la ceremonía, al son de un charango, todos los presentes junto a las autoridades de Salud zapatearon en agradecimiento por las nuevas energías que obtuvieron después del rito y en la tarde bailaron por las calles de Otavalo.