Aya Uma, el personaje central de la fiesta del Inti Raymi

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aya umaOTAVALO. El Inti Raymi es una fiesta andina con mucho arraigo popular. El Aya Uma, es el espíritu de la celebración y el personaje central de la festividad.


El Diablo Huma (cabeza de diablo) personaje principal del Inti Raymi (Fiesta del Sol), tiene la misión de espantar los demonios que acechan las cosechas y la buena energía.

Aya Uma es el guía, orientador, el sabio, en el caso de Otavalo, en Cotacachi este rol lo asume el capitán. Los Takik: los músicos, constituyen el eje de la fiesta, generadores de la armonía, el orden, la continuidad.

Los Tushuk: los danzantes, elementos fundamentales que complementan el ciclo, guiados por los ritmos, reproducen el movimiento de traslación y rotación de la tierra, sus danzas en los corridos, imitan el movimiento de la serpiente, la misma que en el pueblo kichwa simboliza sabiduría.

Los Instrumentos de música: principalmente, el churo, las flautas, el rondín, bandolín, guitarra. En los últimos años se incluye el violín, charango, mandolina, entre otros.

Los músicos, los danzantes imitan la voz de la naturaleza, a fin de no ser reconocidos y unirse con el lenguaje de los vientos. La razón del disfraz, de cambiar, de unificar la voz, tiene como propósito hermanarse con la naturaleza y el ser humano.

Especialista

Para Ariruma Kowii en el portala otavalosonline, el Inti Raymi es fiesta espiritual, nutrida de una riqueza simbólica, una de ellas es la renovación de energías en las personas y los instrumentos que se interpretan.

“Es la representación del movimiento de la tierra con sus giros de rotación y traslación; la representación del símbolo de la sabiduría a través de la danza de la serpiente y la guía, la orientación del Aya Uma, acompañan el festejo de la celebración del Inti Raymi”,

Historia

Cuenta la leyenda que en los días de Inti Raymi un hombre viudo, triste y solitario, después de la fiesta había empezado a dormir cuando de súbito escuchó el clamor del baile en el patio. El zapateo de los bailadores hacía temblar el suelo, la música de las flautas parecía salir de todas partes y las voces de animación del baile se escuchaban como truenos.

Contempló que quienes bailaban eran unos seres de forma humana que tenían dos caras en la misma cabeza, grandes orejas y narices, sus cabellos eran muy desorganizados, como si estuvieran “parados”. Quedó tan impresionado con la extraña aparición que decidió confeccionarse una vestimenta igual.