La otra cara de los privados de libertad de Ibarra

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La otra cara de los privados de libertad de Ibarra

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Ibarra.-
 El Centro de Rehabilitación Social de Varones de Ibarra se llenó de color y creatividad. Las personas privadas de libertad, PPL, mostraron a las autoridades zonales y nacionales del Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos todos los trabajos que han realizado dentro de los diferentes talleres y capacitaciones, como parte de su rehabilitación y reinserción laboral.


Para los PPL esta es una oportunidad de aprovechar al máximo el tiempo que permanecen dentro del centro carcelario. Con materiales de reciclaje y diversas herramientas son parte de los talleres de carpintería, bisutería, artesanía, origami, peluquería y manualidades.

Toda clase de artículos son elaborados por los internos, muchos han hecho de los diversos oficios, una forma de sobrevivir dentro de la cárcel y aportar económicamente a sus familias.

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Realidad. Humberto lleva 20 meses en el centro. El hombre de 64 años cuenta los días para recuperar su libertad y volver a su casa en Pasto, Colombia.

Durante su estadía ha tratado de pasar la mayoría del tiempo ocupado, los talleres le han ayudado a sobrellevar su situación y la falta de su familia.

“Somos gente que nos gusta el trabajo donde quiera que estemos. Los materiales a veces nos traen de afuera o los conseguimos aquí, esto es un pasatiempo. La mayoría de las cosas no se vende , pero es bueno entretenerse, dijo.

Una idea similar tiene Hugo, que ha permanecido tres años dentro de los talleres. Cuando inició elaboraba tallados de tagua y luego aprendió a hacer llaveros, floreros y piezas de origami.

“Paso ocho horas en los talleres y he colaborado en el centro en trabajos de albañilería y suelda. Estoy aquí casi cuatro años y me faltan 40 días para salir, dando gracias a Dios”, comentó.


Historias. Damián, de 20 años, llegó hace 10 meses al centro y se dedica a realizar piezas con estuco y materiales reciclados.

El joven imbabureño comentó que en los talleres pueden estar por temporadas, para dar la oportunidad al resto de compañeros que necesitan también rehabilitarse.

“Hay muchos que no están en los talleres, porque el ambiente aquí es diferente y hay muchas personas conflictivas. Me falta la mitad de mi condena por robo, de aquí salgo aprendiendo muchas cosas y quiero dedicarme a esto cuando recupere mi libertad”, mencionó.

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Incentivo. Silvio es uno de los líderes en los distintos procesos de reinserción y rehabilitación. Además de encabezar el proyecto radial La Paradoja, brinda cursos de liderazgo a sus compañeros.

“Aquí nos ofrecen muchas oportunidades con talleres psicológicos para el proceso de rehabilitación. La mayoría se inscriben y son parte de los cursos que nos ofrece el Ministerio de Justicia, hay muchas personas que no están por diversas razones”, agregó.

La misma opinión la comparte Luis, oriundo de Otavalo. Él se dedica a elaborar artesanías. “Vendo mis trabajos a las visitas, y ellos me depositan en el economato y así puedo tener productos de primera necesidad. La rehabilitación depende de uno, estar aquí es difícil y más aún si no tienes el apoyo de tu familia y debes cumplir una larga condena, pero las actividades nos ayudan a sobrellevar las penas”, agregó el hombre.

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Autoridad. Amanda Méndez, coordinadora zonal 1 del Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, señaló que las autoridades son más humanas al estar junto con los PPL, quienes son seres humanos que no por estar dentro de un centro de privación han perdido sus derechos.

“Nosotros somos veedores que los derechos humanos de los PPL se cumplan. Nos hemos vinculado directamente con los organismos técnicos que conforman los ministerios y hemos formado una red que permite que existan talleres y haya vinculación hacia la educación con las personas que no han podido terminar la escuela y el colegio dentro de las cárceles”, dijo.

Además comentó que en Imbabura existen estudiantes universitarios y que estos son espacios que les hacen tener a los PPL la oportunidad de conseguir un título o salir aprendiendo un oficio.

Centro. Margarita Arotingo, directora del centro en Ibarra, mencionó que en los ejes de tratamiento han existido políticas penitenciarias muy agradables e importantes.

“Tenemos coordinación con el Ministerio de Educación y existe la educación básica y bachillerato intensivo. Acá han ingresado personas que no sabían leer ni escribir y dentro de la rehabilitación hemos logrado que se eduquen. El tiempo no es perdido para ellos porque tratamos que las ocho horas del día pasen ocupados. No por el hecho de que cometieron un delito, son personas inservibles ni esto es una bodega humana, aquí se ha tratado de cambiar su mentalidad”, aseguró la directora.

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Los internos cuentan con moderna biblioteca

Juan está a 10 meses de salir del centro luego de cumplir su condena de ocho años. Es encargado de la biblioteca del centro de rehabilitación que atiende en una jornada de ocho horas diarias. Los internos acuden al lugar para realizar consultas y completar las tareas que les envían a quienes completan su educación básica, el bachillerato y educación superior durante su permanencia en prisión.

En cifras 662 internos presentes tiene el centro de rehabilitación de Ibarra. A ellos los resguardan 13 agentes. 90% de los PPL de Ibarra son parte de las actividades de reinserción, educación y capacitación.