No existen normativas que garanticen los derechos de la mujer embarazada y el recién nacido, dice Presidenta de la Asamblea

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embarazoHace 16 años Fernanda se embarazó. No estaba planificado, pero la noticia le alegró. No pensaba en la manera de dar a luz: cesárea o parto normal. Hasta que llegó el día, el viernes 21 de julio fue internada en la maternidad del exPatronato Municipal de Ibarra.

Tuvo que esperar 20 horas, desde las 19:00 del viernes hasta las 15:00 del sábado, en medio de dolores y sin agua de fuente para que se le practicara una cesárea, pues la bebé se asfixiaba y el útero no se dilató lo suficiente para un parto normal.

Fueron 20 horas de sufrimiento sin la atención adecuada, pero con un final feliz; Fernanda y su bebé, después de horas de espera y dolor lograron salir bien.

María José no contó con la dicha de conocer a su primera hija. El jueves 25 de agosto de este año comenzaron los dolores, el viernes 27 a las 10:00 acudió con su esposo al Hospital del Seguro Social donde le dijeron que aún no era la hora de dar a luz, que regrese a las 14:00. Regresaron y tampoco la recibieron, le pidieron que lo haga a las 19:00.

La recibieron media hora después y desde las 20:00 no paraban los gritos de dolor de María José que eran escuchados por su familia en el pasillo. La escucharon gritar hasta las 02:00 de la madrugada del sábado 27 de agosto. Su útero llegó a nueve de dilatación, tuvieron que practicarle una cesárea de emergencia.

María José murió y las causas las investiga la Fiscalía.

Magaly Aguilar está por su semana 37 de su segundo embarazo. Espera que en su caso se pueda aplicar el parto humanizado. Ella quisiera que la acompañe su madre en ese momento especial. Magaly tiene 28 años. Su primer embarazo fue a los 26.

Se encuentra en una situación de riesgo, no pudo disfrutar de su primer bebé, pues la pequeña murió dentro del útero. Piensa que hace falta información a las madres primerizas. Aunque su experiencia en el parto no fue buena, un año después de lo sucedido volvió a embarazarse y confía que todo saldrá bien en esta ocasión.

Se siente preparada para recibir en sus brazos a Amy Mayté, el mismo nombre que pensó para su hija que murió.

“No contamos con normativa suficiente para garantizar derechos, en este caso puntualmente a las mujeres y al recién nacido”, manifiesta la presidenta de la Asamblea, Gabriela Rivadeneira.

“Cuántas mujeres tanto en parto vaginal, como inducido hemos sido sometidas a diferentes procedimientos que por falta de conocimiento no sabemos si son los adecuados”. Con la propuesta de la Ley de Parto Humanizado, impulsada por Gabriela Rivadeneira, se espera erradicar la violencia obstétrica y generar derechos de decisión de la mujer sobre si dar a luz vía vaginal en sus diferentes formas: parto vertical, en libre posición, parto en agua.

Y, si en todo caso corre peligro la vida del bebé o de la madre que se pueda realizar la intervención quirúrgica de la cesárea, siempre y cuando se cumplan protocolos determinados por la Organización Mundial de la Salud, OMS, que recomienda una tasa anual del 13 a 15 % en partos de este tipo.

La Presidenta de la Asamblea precisa que en Ecuador el parto inducido en clínicas privadas llega a un 80 %, a lo que denomina una mercantilización. En una clínica privada de Ibarra el parto normal y con dolor cuesta 1 150 dólares, el parto normal sin dolor, $1 300 y la cesárea, $1 600. En el Hospital San Vicente de Paúl, de enero a julio de este año se realizaron 1 184 partos normales y 669 cesáreas.

“Cuando se habla de parto humanizado significa que existen todas las garantías para que la mujer se sienta bien, que no se violen los derechos de intimidad, que pueda estar acompañada por su pareja u otro familiar y que tenga la posibilidad de que el parto, incluso por cesárea, pueda tener el contacto piel con piel con el bebé.

El no hacerlo es una de las violaciones más fuertes que se han identificado en un parto inducido.

“Nuestros niños son retirados de manera inmediata de la madre y se los vuelve a ver después de horas...”, cita la Presidenta de la Asamblea. Gabriela Rivadeneira manifiesta que no están considerados protocolos de asistencia a la mujer en los minutos posteriores al parto y esas características también contempla el proyecto. Desde hace ocho meses, en el Hospital San Vicente de Paúl se desarrolla la capacitación a la mujer embarazada a través del club de psicoprofilaxis del parto en el que la futura madre aprende a vivir esta etapa como una experiencia natural, positiva y puede experimentar una mejor calidad de vida.

“La psicoprofilaxis nos ayuda a detectar las señales de alarma que puede tener una mujer embarazada”, explica Nancy Freire, educadora para la salud en el hospital. Las reuniones se realizan los martes de 09:30 a 11:30 y pueden acudir de manera libre. No es necesario acceder a un turno. La actividad es gratuita.

Alternativas que nacen para que la mujer se sienta preparada y sin temor ante el día esperado durante nueve meses, el tiempo para dar vida a otra vida...

Proaño: No pensamos tolerar una muerta materna más...

Salomón Proaño, director del Distrito de Salud 10D01, integrado por Ibarra, Pimampiro y Urcuquí, afirma que es necesario atender al parto humanizado como un parto respetuoso y desde la planificación familiar.
En el embarazo, la mujer puede recibir sus controles médicos o acceder a los ejercicios a través de la psicoprofilaxis para que pueda tener sus músculos y pelvis preparados para el momento del parto. “La mujer puede decidir en qué posición dar a luz, en caso de ser normal y el médico define cuándo es una cesárea por beneficio de la madre o el niño”.
Uno de los aspectos más importantes es que la madre pueda saber en qué estado se encuentra y conocer las razones por las que se le practicará una cesárea así como los riesgos que existen.
El Ministerio de Salud reconoce la actividad de las parteras, capacitándolas en reconocer los riesgos que pueden ocurrir para inmediatamente tomar contacto con la unidad de salud.
La partera se convierte en una lideresa en la comunidad. En Imbabura la Dirección de Salud capacitó en dos meses a 40 hombres y mujeres de sabiduría en general, que incluye a parteras. Salomón Proaño manifiesta que el Ministerio de Salud Pública trabaja en beneficio de las mujeres embarazadas.

“Nosotros no pensamos tolerar una muerte materna más”. Y para lograrlo, representantes de 25 unidades de salud del Distrito recorren las parroquias para identificar a mujeres embarazadas y más aún a quienes están en riesgo para brindarles asesoramiento adecuado, respetando su creencia y su cultura.

En Imbabura, en 2014 la Dirección de Salud registró cinco muertes maternas.De enero a mayo de 2015, ninguna. En lo que va del año Diario EL NORTE conoció sobre el fallecimiento de dos mujeres al dar a luz en el Hospital del IESS y en el San Vicente de Paúl.

Trabas en el área de Comunicación de la Coordinación Zonal de Salud

Desde hace más una semana Diario EL NORTE se contactó con la comunicadora de la Coordinación zonal de Salud, Sandra Garcés, para conocer estadísticas sobre la muerte materna y partos por cesárea y normales en Imbabura en lo que va del año. No tuvimos ninguna respuesta, pese a que incluso se envió el pedido a través de correos electrónicos y se acudió personalmente al lugar. También desde la coordinación nos suspendieron sin ninguna justificación. una entrevista con el doctor Salomón Proaño, pese a que estuvo contactada. Afortunadamente el médico nos atendió por una llamada personal que realizamos. Ojalá podamos acceder con facilidad a la información pública.