Ser bombero representa una vocación a prueba de fuego

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bomberos

Ser bombero es una profesión para hombres y mujeres que tienen la vocación de ayudar a los demás, la vida de los miembros operativos de la institución está llena de peligro y satisfacciones, por esta razón su preparación es física, académica y permanente.


Cuando se empieza el curso de aspirantes o cadetes, los hombres y mujeres que ingresan deben adquirir disciplina extrema, ya que deben asumir responsabilidades que vinculan su vida y la de otras personas.
En Ibarra hay aproximadamente 164 bomberos que ejecutan funciones operativas y administrativas, y su trabajo se basa en brindar el mejor servicio posible a la ciudadanía en situaciones de emergencia y de prevención.
Los uniformados de la Ciudad Blanca trabajan en dos grupos de 48 horas seguidas de trabajo, para luego descansar el mismo tiempo, los relevos son a los ocho de la mañana. Al momento del ingreso del franco la puntualidad es uno de los valores que buscan cumplir a cabalidad.
Ninguno de los turnos son iguales, ya que hay momentos en los que las situaciones de emergencia son variables, pero siempre están dispuestos a acudir al llamado de la ciudadanía.
Los casacas rojas  atienden a los llamados de auxilio que reciben a través del Ecu 911 y en cuestión de segundos realizan el llamado a través de un timbre y según la necesidad acuden el número adecuado y quienes dirigen, los más antiguos, deben tomar decisiones inmediatas.
Desde la parte en la que se encuentren en el cuartel, dormitorios, comedor, años, oficinas, y más lugares, deben correr hasta llegar al lugar destinado para los uniformes, que están listos para utilizarlos en cualquier momento.
Las funciones que tienen para los llamados de socorro son destinadas a cada uno según sus habilidades. La coordinación de cada movimiento está calculada y todos conocen sus posiciones en los vehículos.
Cuando salen en los automotores de emergencia encienden la sirena para que la ciudadanía les de paso y puedan llegar al lugar del llamado. Según el sector al que se tengan que dirigir se designa cuál de las ocho estaciones del cantón acudirá.
Los rescatistas de la institución son multifuncionales, ya que atienden diferentes llamados como incendios estructurales, forestales y de vehículos, traslados en ambulancia, emergencias gineco-obstétricas, de enfermedades y traumatismos, atenciones pre hospitalarias, inundaciones, manejo de materiales peligrosos, rescate, salvamento, reparto de agua en tanqueros, ayuda por departamentos cerrados, animales atrapados, entre otras urgencias.
Cada año acuden a miles de llamados y uno de sus objetivos es educar a las personas en prevención, por esta razón ejecutan proyectos en instituciones educativas y empresas. Invitando a los ibarreños a generar planes de emergencia familiar y a respetar los que se organizan en sus instituciones.
Fabián López, comandante del Cuerpo de Bomberos de Ibarra, manifestó que quien decide pertenecer a la institución debe mantener una actitud de obediencia, abnegación y ganas de servir a quién lo necesite sin importar quien sea,  “Si quieres ayudar a los demás hazte bombero”.
Para los uniformados no hay horario de descanso, al momento que se los necesite deben estar dispuestos a ayudar. Para mantener el cuerpo con vitalidad y poder descansar y rendir bien en las emergencias, realizan turnos en la prevención para recibir las alertas generadas a través de los operadores del 911.
Hay dos grupos de jóvenes que se forman para bomberos, ya que Ibarra es una de las escuelas a nivel nacional para la preparación de los profesionales, el primero está en las instalaciones de la comandancia y el segundo en la estación ubicada atrás de la Unidad Educativa Ibarra.

FORMACIÓN
Los hombres y mujeres que están en proceso de formación deben cumplir una serie de requisitos y pasar pruebas para el ingreso. El actual curso está dividido en aspirantes a bomberos y cadetes, que cumplen entre seis y 10 meses de lo que llaman “escuela”.
Al levantarse el instructor les indica el uniforme y la actividad que realizarán en ese momento, una de las más comunes es salir a las 04:30 a trotar por las calles de la ciudad, dependiendo de la preparación física y el tiempo destinado a este espacio trotan entre cinco y 15 kilómetros.
Al llegar al cuartel tienen entre 15 y 45 minutos para bañarse y ponerse el uniforme correspondiente para las actividades diarias, después deben limpiar las áreas que les corresponden según la distribución que realice el instructor.
Antes de entrar al comedor, a servirse el desayuno, deben formar para hacer una oración de agradecimiento y bendición por los alimentos y el día que les permitió ver. Todos respetan este espacio antes de todas las comidas. En las formaciones deben mantener la posición que pida el superior que dirige.
Si durante las actividades diarias no se comportan adecuadamente realizan ejercicio físico a manera de llamado de atención, también si no llegan a cualquier formación hasta que el instructor cuente cinco.
Luego empiezan a recibir la formación por parte de maestros, bomberos conocedores o especialistas en diferentes áreas, en este tiempo deben atender lo mejor posible, ya que para ellos es necesario sacar la mejor calificación para obtener la mejor antigüedad.
El mejor de cada curso adquiere el rango de comandante de sus compañeros y debe tener un banderín que es cuidado por él y su promoción, ya que representa el trabajo en equipo. También cada curso tiene una mascota que deben alimentar y educar juntos, con este ejercicio adquieren compromiso al servicio.
Cuando terminan las clases los aspirantes y cadetes vuelven a limpiar las zonas designadas hasta que llegue la hora del almuerzo, en el comedor la disciplina no termina y los estudiantes deben mantener el respeto a los bomberos más antiguos, tienen que pedir permiso para levantarse, para ingresar y más situaciones. Lo más importante es que se mantenga los buenos modales en el comedor.
Por la tarde reciben instrucción y realizan las prácticas necesarias como cursos de primeros auxilios, atención pre hospitalaria, manejo de extintores, mangueras y escaleras, entre otras actividades.
Al caer la noche y después de haber merendado y si no cumplieron con todas las indicaciones de forma adecuada, se quedan a “la relación”, tiempo de castigo en el que los jóvenes deben realizar ejercicio físico por sus faltas de disciplina.
Lo más importante para los bomberos es la vocación al servicio y el amor a su institución.