El respeto, algo que no llega a los gays

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El respeto, algo que no llega a los gays

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gaysIBARRA. Aversión, rechazo o repugnancia hacia la homosexualidad o las personas homosexuales es la homofobia y sí, en pleno siglo XXI aún existe en el mundo.
Luisana está por cumplir 16 años y sabe el significado de la palabra homofobia. Su respuesta da la esperanza de que tal vez las generaciones de la adolescente piensen de manera diferente a la de otros que sienten asco de una persona por el hecho de ser homosexual.

¿Por qué voy a odiar a un homosexual?, fue su reflexión.

Claro, por qué odiarlos... Omar Mateen mató a 49 personas que se encontraban en la discoteca gay Pulse, en Orlando, EE.UU. En el lugar festejaban la noche latina, por lo que la mayoría de víctimas son hispanas.

Desde el fin de semana se conocieron testimonios desgarradores de lo que dejó la madrugada sangrienta.

Testimonios como el de Ángel Colón, quien recibió tres impactos de bala, pero sobrevivió. “Me hice el muerto para que no me disparara más”, relató a BBC. El hermano de Ángel y tres amigos fueron asesinados.

En su testimonio también dice que Mateen continuaba disparando incluso a quienes ya estaban muertos.

“Mami, te amo” escribió Eddie Justice a su madre a las 02:06, del domingo 12 de junio.

Él estaba escondido en un baño de Pulse y su historia se viralizó en las redes sociales.

Eddie chateó con su madre unos minutos.

“Están disparando en el club... Voy a morir...” “¿Estás bien?”, preguntó la madre, mientras trataba de llamarlo... “Estoy atrapado en los baños” y le pidió que llamara a la Policía, indicándole el bar donde estaba: “Pulse, Downtown”. “Se está acercando, voy a morir...”, escribió a las 02:39.

Hasta las 02:50 la madre de Eddie tuvo contacto con su hijo, a través del celular, sus mensajes se convierten en lo último que quedó de su hijo y lo ha compartido con los medios de comunicación.

En Ibarra existe el colectivo LGBTIH Somos Divers@s. “Lo de Orlando es un caso que se puede demostrar que es por homofobia y discriminación”.
A Mar Mena, vocera del colectivo, y a sus integrantes les parece aberrante que existan personas heterosexuales que se atrevan a quitar la vida a otros por ser homosexuales.

“Estamos orgullosos de ser quienes somos y de lo que queremos”.
Desde el colectivo se considera que los homosexuales han vivido en la invisibilidad por el rechazo y la discriminación:

“Por tratar de encajar en una sociedad heteroformada”.

La discriminación no ha sido lejana para los integrantes del colectivo.
Hace cuatro años, que inició la formación del grupo, una de sus integrantes fue rescatada de una clínica de “deshomosexualización”.

El colectivo logró que la clínica, que funcionaba en Ibarra, se cerrara, con apoyo de organizaciones como la Defensoría del Pueblo.

El maltrato también nace en los hogares: padres que se enteran que sus hijos son homosexuales llegan al punto de dispararles o pagan en clínicas para “curarlos”.

“Hay gente que ha sido despedida de sus trabajos...”.

Son casos denunciados a Somos Divers@s.

Mar Mena siente que todos los días son discriminados por ser homosexuales y desde las bases del colectivo esperan la visibilización y alcanzar el respeto.

El primer círculo de discriminación es la familia.

La sociedad es el siguiente círculo. “Nos han criado con la vergüenza en la cara, con la vergüenza de ser mujeres, de ser homosexuales, con la vergüenza de ser blancos o negros, gordos o flacos, nos hemos desenvuelto en una sociedad discriminatoria”.

Por esta razón, la vocera de Somos Divers@s piensa que el primer paso es la visibilización, el segundo la injerencia política y el tercer paso exigir una convivencia saludable.

Mar Mena manifiesta que es necesario que la homofobia se castigue en el Código Orgánico Integral Penal, COIP, así como se sanciona el feminicidio, “porque es un tema específico para los seres humanos homosexuales”.
“A los homosexuales nos matan por ser homosexuales y a las mujeres por

ser mujeres”, por eso se debe castigar el delito.

En Ecuador se avanza en la legislación al castigar el delito de odio.

El Art. 177. del COIP establece que la persona que cometa actos de violencia física o psicológica de odio, contra una o más personas en razón de su nacionalidad, etnia, lugar de nacimiento, edad, sexo, identidad de género u orientación sexual... será sancionada con pena privativa de libertad de uno a tres años.

“Ser homosexual tampoco es un premio y tampoco se nos hace fácil...”, enfatiza Mar Mena.

La diversión de los gay se convierte en una autoexclusión, dice la representante de Somos Divers@s.

“Nosotros mismos nos autoexcluimos porque la sociedad nos juzga. Quisimos entrar a una discoteca heterosexual y no nos dejan, no podemos besarnos porque la gente pide que nos saquen...”

En Ibarra existe un bar y una cafetería para sitios de reunión de grupos GLBTI, pero también se convierten en espacios en los que se vulneran los derechos.

“Hay gente heterosexual que se infiltra en la discoteca gay y escopolaminan a los compañeros (homosexuales) y les roban”. De esta situación han sido víctimas tres integrantes de Somos Divers@s que fueron abandonados en Yahuarcocha.

Rubí Andrade estaba atrapada en un cuerpo de hombre.

Es la primera transexual que hizo conocer su deseo de cambio de género de masculino a femenino en Imbabura.

Ante lo sucedido en Orlando siente dolor e impotencia.

“Siguen existiendo personas que se creen superiores a otras...”.
Desde que Rubí dio a conocer su caso se abrieron puertas y recibió oportunidades. Es contadora pública y está por titularse de abogada.
Trabaja como mediadora judicial en el Consejo de la Judicatura en Antonio Ante.

Antes de hacer escuchar su voz no vivió lejos del estigma y la discriminación laboral, pero no dejó de luchar por sus derechos.
“Porque somos seres humanos que tenemos derechos iguales que los demos, que no pedimos nada extra, sino simplemente que se nos trate igual que todos...”

“He podido avanzar y conseguir logros en función del respeto que me he ganado”.

La lucha de Rubí valió la pena, ella no se quedó callada y se ganó el respeto de la gente.

El respeto que siente la adolescente Luisana, porque ella no admite que haya que irrespetar a alguien por ser diferente, por ser homosexual...