24-08-2018 | 08:32
(I)

Nadie detiene el trabajo ilegal en las minas de El Triunfo

Decenas de niños corren y juegan por El Triunfo. Pasan con sus padres, mientras dura la temporada de vacaciones, dicen sus madres.

Buenos Aires-Urcuquí. La Visera es el nombre del sector ubicado a una hora de la parroquia Buenos Aires.

Unas 200 personas viven en el lugar, lo hacen en cambuches cubiertos con plástico. Es el cálculo que hace Julio Padilla. Él llegó desde La Joya de los Sachas (Oriente) porque se quedó sin trabajo.

Mientras se escucha música a ritmo de salsa desde uno de los tres comedores del lugar, Julio espera el transporte y al intermediario al que venderá 200 bultos con piedras que tienen oro.

Julio es picador, esta labor consiste en buscar en la mina El Triunfo la “veta” o la piedra con el oro.

Realiza este trabajo entre seis personas que se dividen lo que ganan con la venta. Para obtener los 200 bultos demoró en la mina tres semanas.

La Visera es el sitio de encuentro entre los vendedores de las piedras y los intermediarios.

No faltan en el lugar las camionetas y camiones que están en fila para embarcar el material.

Lo que más se observa en La Visera son los bultos con las “vetas” para llevarlas a Zaruma.
Lo que más se observa en La Visera son los bultos con las “vetas” para llevarlas a Zaruma.

Otros mineros, en cambio, prefieren no contar con intermediarios. Ellos contratan el transporte, lo que en ciertos casos puede costar 7 000 dólares el flete, por llevar 500 bultos, hasta Zaruma (El Oro) donde se procesa el material, comenta un minero que prefiere no identificarse.

La Visera está ubicada a una hora de Buenos Aires, parroquia en la que habitantes del sector instalaron dos peajes, cada uno de un dólar que pagan los conductores para poder pasar con sus vehículos.

En los peajes también cobran 50 centavos por cada bulto que se transporta.

Cuarenta vehículos diarios pasan por el lugar, manifiesta una de las encargadas del cobro, aunque ahora “está bajo”, recalca.

Los transportistas cobran dos dólares a las personas que deseen llegar desde Buenos Aires a La Visera y viceversa.

La Visera es el punto de partida para llegar a la mina conocida como El Triunfo, en donde se desencadenó la “fiebre del oro” desde junio de 2017, según relatan mineros que inician la caminata.

En dos horas se llega a la mina en donde el principal sonido que se escucha es el de los cinceles y taladros que usan los mineros para “picar” hasta obtener las deseadas piedras con oro.

A través de poleas envían los bultos desde El Triunfo hasta La Visera.

En El Triunfo no hay luz, pero los mineros ocupan motores para que funcionen los taladros.

Se repite el escenario de los cambuches en los que principalmente se coloca un espacio para dormir y una cocina para preparar los alimentos.

No se ha realizado un censo, pero dirigentes estiman que en El Triunfo están cerca de 4 000 mineros, entre ecuatorianos, venezolanos, colombianos, dominicanos, brasileños e incluso han llegado haitianos.

El minero, que prefiere no decir su nombre, precisa que con otras siete personas logró reunir 500 bultos con “vetas”, en el lapso de tres meses. Pese a los controles, logró llegar con el material minero hasta Zaruma, en donde, tras el procesamiento de las piedras obtuvo 1 800 gramos de oro, valorados en 70 mil dólares, el precio final depende la cotización del gramo de oro, que puede variar entre 34 y 36 dólares.

El minero y su grupo no se quedan con los 70 mil dólares, sino con $38 mil, para su repartición, pues entre lograr el paso del material, el procesamiento y el transporte invirtieron $32 mil, asegura.

El procesamiento en Zaruma le costó $10 mil y el transporte, $7 000. Lo que se saca de oro se convierte en barras doradas y es en este momento cuando están listas para la comercialización.

“Esto es una aventura”, dice.

El Triunfo se convierte en un pequeño pueblo lleno de mineros, la mayoría de ellos busca trabajar legalmente para comercializar de mejor manera el material.

Dirigentes llegaron a El Triunfo para dar a conocer la propuesta de conformar la Unión Nacional de mineros en el Ecuador. De esta manera se busca regularizar la minería y se espera llegar hasta la Presidencia de la República, para su aceptación. Lo que buscan es que la empresa australiana, que tiene concesionada el área, considere una distribución de 300 hectáreas en cada uno de los cinco bloques mineros ubicados en la zona norte del país, entre ellos El Triunfo, y que se reconozca la actividad como pequeña minería; se comprometen a cancelar lo que les corresponda al Estado, menciona Jesús Constantino, representante de la Coop. de Producción Minera Río Santiago-Cayapas (Esmeraldas). Wilson Quezada, vicepresidente de la Coop. Unión Minera de Buenos Aires, precisa que lo que se busca es no depender “ni ser esclavos de las transnacionales a través del esfuerzo de cada minero”.

Vicente Cayambe, de Ecuador Minero, recalca que se reducirán los costos de producción. Entre los compromisos están: importar máquinas, explotar la producción de sus asociados, preservando la soberanía alimentaria, propender al mejoramiento social de sus miembros y emplear técnicas amigables con el medio ambiente. La reunión contentó a los mineros y sus familias, quienes enfatizaron que estarán vigilantes del proceso. La neblina cubría la mina de El Triunfo, rodeada de montañas y poleas. No tienen luz y el agua la distribuyen por mangueras desde una vertiente. “Vivíamos sentados en un sillón de oro sin saber”, reflexiona Fausto, que vive en Buenos Aires y ahora hace de la actividad minera su fuente de trabajo.