29-07-2018 | 16:39
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Ganó el mundial y promociona a San Antonio

Tras ganar el título en el Mundial de Escultura con Motosierra, en Rusia, Marcelo Chuquín espera que se logre un verdadero despunte de la parroquia ibarreña.

Ibarra. “Me divierto trabajando”, dice Luis Marcelino Chuquín mientras da forma a los ojos de un pequeño Quijote de madera. El hombre de 76 años empezó la labor de la escultura desde su juventud, a los 23 años. Una grave caída que sufriera años atrás impide la movilidad de sus piernas, por lo que utiliza una silla de ruedas, pero esto no impide que realice la labor que le gusta.

Herencia familiar. Luis Marcelino enseñó a su hijo Marcelo el arte de la escultura desde que él era pequeño, a los 10 años se interesó por aprender lo que hacía su padre hasta convertirse en profesional y en el mejor escultor del mundo, a sus 44 años de edad.

Recientemente ganó el Mundial de la Escultura con motosierra realizado en Rusia, país al que viajó, en representación de Ecuador, sin ningún tipo de apoyo.

A su regreso, en su natal San Antonio de Ibarra le entregaron el reconocimiento Daniel Reyes y, tras difundir la información del triunfo a través de los medios, el Ministerio de Cultura le reembolsó parte del dinero del pasaje a Rusia.

Labor. En el taller “Los Marcelos”, ubicado en el barrio Los Nogales, Marcelo Chuquín trabaja con su padre Marcelino, su cuñado Jorge Pomasqui, sus hermanos, Pablo y Jairo y su hijo David Marcelo.

Su esposa María Fernanda Lechón lo apoya en el terminado de las obras, el lijado y la selladora.

De sus tres hijos, el primero gusta del arte. Es David Marcelo y combina los estudios universitarios con la escultura. El joven tiene 18 años y empezó desde los ocho a aprender la labor que realiza su padre y que inició su abuelo.

David Marcelo siente orgullo por su padre porque lo considera una persona que lucha por sus sueños. Manifiesta que la escultura ha dado mucho a su familia, especialmente engrandecer su nombre y el de la parroquia.

Siempre laboran bajo pedido y el trabajo no falta. Marcelo aspira a continuar su participación en el extranjero, principalmente para promocionar a San Antonio. “De parte de las autoridades no hay colaboración y uno mismo debe lanzarse para demostrar lo que en San Antonio hacemos todos”, precisa.

Ganó el mundial y promociona a San Antonio

Calidad. Lo que se hace en Ecuador es diferente a lo de otros países. Marcelo Chuquín explica que en San Antonio se trabaja manualmente, mientras que en otros lugares las obras de elaboran con máquinas.

En la parroquia ibarreña no se dejará de usar el formón, herramienta recta que se utiliza para las partes planas de la madera; la gubia, para los pliegues y arrugas y el buril, que sirve para los acabados.

El uso de la motosierra para las obras de arte se implementó hace una década en San Antonio.

Gracias a la escultura que elaboró en homenaje a Dayko, el can del Cuerpo de Bomberos de Ibarra, que participó en el rescate de las víctimas del terremoto en Manabí, el nombre de Marcelo Chuquín se dio a conocer a nivel internacional, y recibió la invitación para participar en el Mundial de Rusia, postuló, lo aceptaron y triunfó.

“Se alcanzó un logro importante para San Antonio y el país. Soy el primero de la parroquia que pudo estar en Rusia y lograr un título mundial”.

La obra que más le gusta es con la que participó en el Mundial, a la que llamó “Amor de una madre”.

Proyección. Marcelo Chuquín sigue perfeccionando su arte y aprendiendo cada día, “todos los días se aprende algo”, enfatiza , mientras elabora las figuras de cuatro puertas de una iglesia de Colombia, a las que ya lleva un año dando forma. Los ojos de Marcelo están en lograr el Récord Guinness con la obra de arte más grande del mundo. Se trata de la figura en madera de San Antonio, que medirá 18 metros y en la que están unidos varios escultores. La idea es promocionar la parroquia.

“San Antonio vive a la suerte, porque ya le conocen y también la damos a conocer”, la idea con el Guinness es que la Cuna del Arte trascienda en el país y fuera de él, algo que sí es posible, como ya lo demostró el ganador del Mundial de Escultura, Marcelo Chuquín.

Lucha por lograr sus objetivos
El nombre del taller ‘Los Marcelos” viene de tradición familiar y existe el proyecto de también nombrar “Los Marcelos” a la calle en la que se encuentra el taller. “Nos caracterizamos por ser rápidos, la mayoría de las obras que se exponen en los almacenes de San Antonio salen de Los Marcelos”, dice orgulloso y no da cifras porque prácticamente ha perdido la cuenta del número de trabajos que entregan a sus clientes. El arte religioso es en lo que más trabaja Marcelo. De Colombia y España son los principales compradores de la escultura religiosa.