28-01-2018 | 15:21

En Urcuquí, más de 3 mil personas explotan una supuesta mina de oro

    mina
    Urcuquí.- La parroquia Buenos Aires huele a enigma y... ¿a oro?.

    Venezolanos, peruanos, colombianos, y sobre todo ecuatorianos de distintos lugares de la zona norte y sur del país, han llegado hasta la comunidad El Triunfo, a dos horas de la parroquia, para explotar supuestas minas donde existiría oro.

Zona más poblada. En esta pequeña parroquia del cantón Urcuquí, normalmente no hay mucha presencia de gente en sus principales calles, pero ahora la zona se ha vuelto “muy movida” desde hace dos meses.

Vehículos de todo tipo: camionetas, automóviles, hasta camiones entran a Buenos Aires, que tiene un camino en mal estado, de tierra y piedra.

Sin importar las dos horas de caminata con botas o simplemente con zapatos deportivos, la gente que está “loca” por el oro, llega hasta la cima de la montaña luego de cruzar tres pequeños ríos, puentes de madera y haber pagado 25 centavos a dos mujeres que están en la entrada a los terrenos donde está ubicada la mina. 

Unos suben con sacos de comida y con maletas para encontrar un lugar preciso y empezar a cavar con picos, palas y buscar las rocas donde supuestamente está el material aurífero. 

Otros aprovechan que hay casi 3 000 personas y suben sacos de refrescos para vender, cada cola cuesta 1 dólar, o secos de pollo a $3,50, mientras que la funda de queso cuesta 5 dólares. 

No importa el monto que cobren, pero aquí nadie se “muere” de hambre. 

oro

Recorrido. En la cima de la montaña, donde está la mina, los árboles han sido talados. Aquí también pasan la noche, no descansan hasta tener más y más sacos de material de la mina, que según uno de los habitantes, en cada costal hay 16 gramos de oro, que en el mercado está cotizado en 400 dólares. 

En el trayecto hay basura por todos lados e insalubridad.

'Buenas’, es el saludo de las personas que pasan por nuestro lado, mientras suben hasta la mina o regresan a El Triunfo con sacos del supuesto oro. El cansancio es terrible. Los ‘mineros’ que ahora son jóvenes y hasta niños, descansan unos minutos y luego continúan. En el camino a la mina hay una casa, donde han instalado unas cuatro tarabitas para pasar los sacos de piedras.

El traslado de cada uno cuesta alrededor de 30 dólares. Una mujer anota en su libreta los sacos que van transportando para no perder la cuenta y luego cobrar. Preocupación. Palos y plástico negro usan los pobladores para armar una carpa y cubrirse del sol o de la lluvia. 

Por ser un sector húmedo en la mina el fuego no prende, pero algunas mujeres lo intentan hasta conseguir que por lo menos arda un poco y cocinar para sus maridos, mismos que trabajan todo el día cavando y cavando hasta convertir un pozo de mediana profundidad en una cueva y sacar las ansiadas rocas. 

Cada vez hay más gente extraña que se instala en este sector, donde los habitantes son pocos y se dedican a la agricultura, pero a ellos no les interesa lo que hay en la mina, prefieren y se concentran en sus sembríos.

oro 3

Pedido. “Andrés” (nombre protegido) que trabaja en El Triunfo, aseguró que la comunidad sí se beneficia de la gente que llega hasta este sector. “Pero más allá de lo económico existe el problema ambiental y social en cuanto a la insalubridad.

Aquí hay basura por todos lados, la gente ya no respeta ni los terrenos de los dueños, se pasan por donde sea...”, dijo. 

“Yo le pido al Gobierno que de alguna manera esto se regule porque ya se está saliendo de las manos y puede volverse una tragedia”, agregó “Andrés”.

Además, contó que ya hay una persona herida, un talud le cayó encima y tiene problemas en la columna. “Nadie dice nada, la Policía pasa todos los días, pero esto no lo regula nadie, no sé qué hay de por medio”, puntualizó, mientras nosotros observamos que en el pueblo de Buenos Aires apenas hay dos uniformados haciendo control. 

El urcuquireño mencionó también que hubiese preferido que la mina la tenga como concesión la comunidad. “Pero tengo entendido que esto es imposible...”. Autoridad. Miguel Tirira, presidente de la Junta Parroquial de Buenos Aires, explicó que nunca pensó que una mina de este tipo existiera en su parroquia. 

“Unas personas publicaron en internet todo lo que habían encontrado y la gente empezó a llegar, no solo de Imbabura, sino de Esmeraldas, Carchi, Venezuela, Colombia, Zaruma, Machala, Intag... de todo lado están metidos allá”, precisó. 

Tirira aseguró que todos los días suben camiones llenos de gente y de caballos, “porque obviamente, hay que sacar una parte del material por tarabita y otra a lomo de caballo”. Según Tirira, solo el 5% de la parroquia está minando.

“Nosotros no sabemos quienes están ahí, tenemos mucho miedo porque todos los días suben carros, bajan y entran camiones por la noche”, mencionó. “No hay ningún control de la policía”, dijo, solo un carro de militares se ubica en la salida pero no se ha escuchado que hayan detenido algún vehículo.