14-01-2018 | 14:49

El aporte importante de Elsie Monge, defensora de derechos humanos, en el Valle del Chota

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    Quito.- La defensa de los derechos humanos es una forma de vida para la misionera ecuatoriana Elsie Monge.

Labor. Tras su preparación en Estados Unidos, junto a su compañera Laura Glynn, volvió a Ecuador en 1975 con quien se puso la meta de trabajar con el sector campesino “para ayudar a la gente a abrir los ojos, trabajar en su autoestima y crear capacidades en las personas para que puedan definir su destino y no dependan o se encuentren bajo el dominio de otros”.
Elsie y Laura iniciaron su labor con Monseñor Leonidas Proaño en Riobamba. “Monseñor Proaño era algo fuera de serie...”, destaca Elsie Monge, pues el Obispo de los Pobres trabajó a favor de los más desposeídos y olvidados.
Monseñor les aconsejó que compartan nuevas experiencias en Ecuador. Fue así que las dos misioneras recorrieron Los Ríos y luego llegaron a Quito al Centro de Formación Social.

Su ayuda en Chota. En 1976 Elsie Monge y Laura Glynn iniciaron su labor en las comunidades afrodescendientes del Valle del Chota, en las que permanecieron durante cinco años.
“Linda gente la del Chota, muy alegre, muy pobre...”, recuerda. En ese tiempo el sector agrícola tenía dificultades por la falta de agua.

Gracias a la gestión de las misioneras y en conjunto con los comuneros lograron que se construya el canal de riego de Ambuquí, lo que mejoró la situación. Las mujeres se dedicaban a la venta de frutas en el puente.
Se organizaron seis comunidades del Valle del Chota y la Cuenca del Río Mira y se integraron a la Federación Nacional de Organizaciones Campesinas, FENOC, en Quito.
Elsie Monge y Laura Glynn investigaron sobre los orígenes de la comunidad negra de Chota. “Queríamos ayudarles a ver que ellos son negros, no morenos...”.

Elsie se preguntaba en la década de los 70 por qué el pueblo negro negaba su belleza propia y la respuesta era una sola: la dominación blanca, a lo que se sumaba la discriminación marcada de la época.
Pero Elsie Monge luchó contra los rezagos de la dominación, la herencia que dejó la esclavitud y que además hizo que los negros cortaran de raíz su ancestro africano.

La investigación de las misioneras empezó por los apellidos originarios de África que fue socializada con los habitantes de las comunidades. “Eso ayudó mucho para elevar su autoestima”, destaca Elsie.
Elsie Monge recuerda que hace 42 años los negros no querían admitir su origen africano porque los esclavistas el único mensaje que les dejaron fue que “los negros eran salvajes” y este prejuicio impuesto debía ser desmitificado.
Evoca un artículo publicado en un periódico de la época que comparaba las chozas en Chota como una réplica de los pueblos africanos. Situación que indignó a la gente del Valle.
Elsie Monge y Laura Glynn abrieron el camino para dejar atrás el crimen esclavista que azotó la zona del Valle del Chota durante tres siglos.

La música fue un factor importante para el pueblo afrodescendiente. Elsie recuerda que los hombres trabajaban día y noche y para estar despiertos hacían una fogata y cantaban por turnos. “Esa alegría de la gente era una salvación para ellos... La relación padre e hijos era muy linda”, destaca. Luego vino la reforma agraria, la lucha por la tierra propia.

Tras su paso por el Valle del Chota, Elsie fue tomada en cuenta para ser parte de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos, Cedhu, de la que actualmente es su directora ejecutiva. Una actitud diferente, valorar lo propio, el ser negro, valorar una cultura ancestral y que demanden derechos es el principal legado que dejaron Elsie y Laura en el Valle del Chota. Para Elsie Monge, defender los derechos humanos es una opción de vida. “Si hay injusticia, si hay una pobreza extrema es por la desigualdad en la sociedad, por la concentración de poder económico y político que se juntan en detrimento de la mayoría. Eso no es humano y hay que luchar contra eso...”.

Datos

En 2004 fue nominada a Premio Nobel de la Paz. En 2005 fue elegida Mujer del Año en Ecuador

Elsie Monge es misionera católica de la comunidad Maryknoll. Se preparó en EE.UU. de donde regresó con su compañera Laura Glynn, fallecida en 2004.

La Cedhu se conformó en 1978, tras la matanza en el Ingenio Azucarero Aztra (1977). Obreros fueron asesinados por reclamar el cumplimiento de sus patronos.

‘Para mí lo que da esperanza es que más gente luche por sus derechos, que no calle...”, enfatiza Elsie Monge.