Siempre juntos, hasta en su última morada

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f-2La hora del adiós para la familia Tixilima López, quienes perecieron en Manta en el terremoto del sábado pasado, llegó ayer. Familiares, amigos y compañeros se dieron cita en el Santuario Nuestra Señora de Lourdes en Andrade Marín, cantón Antonio Ante, para celebrar una eucaristía pidiendo al Ser Supremo que esas almas puedan descansar en paz.
Los hermosos arreglos florales que llegaron de diferentes destinos para despedir a los cinco integrantes de esta familia dieron color a la iglesia.
Alex Renán Tixilima, Anita López y sus hijos Erick, Orly y Eymi, se despedían sonrientes desde las fotografías que se habían ubicado sobre sus cenizas. Esas imágenes congeladas de algún momento feliz de sus vidas los acompañaron hasta su última morada en el cementerio de la misma parroquia.
Los mariachis, que acompañaron en la misa, continuaron con un repertorio musical que hizo a más de uno derramar una lágrima.
Sensibles aún por el dolor de haber perdido a sus familiares, los padres de Alex y Anita dieron la bendición a sus fallecidos como una despedida hasta ‘volvernos a encontrar’.
Sobre los restos mortales del Sargento Primero de las Fuerzas Aéreas Ecuatorianas, FAE, se colocó una bandera tricolor. Sus compañeros de promoción entregaron un comunicado a la familia de su amigo a quien con mucho cariño llamaban “Lobo”.
“Desde aquel momento de tu partida hacia el cielo, te convertiste en el ángel que cuidará a todos y cada uno de los montañeses de la XXXIV Promoción ETFA. Fuiste digno de nuestra admiración, padre ejemplar y abnegado por el bienestar de tu familia, compañero y amigo trabajador incansable, que con tu ejemplo no s demostraste lo que es capaz un verdadero ‘Caballero del Aire’. (...) Hasta siempre camarada del aire, no es un adiós sino un hasta luego querido Lobo”, reza el comunicado que fue entregado a los padres del occiso durante el sepelio.

‘SIEMPRE CARISMÁTICO’
El Ala de Combate #23 fue desde donde Alex Tixilima servía a la Patria realizando el mantenimiento de aviones dentro del Escuadrón A-29 “Súper Tucán”.
Su amigo y compañero, Guido Haro, Sargento Primero de la FAE y oriundo de San Antonio de Ibarra, recuerda su carisma.
“Compartimos con él en la base. Una persona carismática y muy pendiente de su familia. Cuando una persona estaba decaída, él daba ánimo y siempre con una sonrisa en su rostro a pesar de cualquier problema. Él era quien amenizaba las fiestas”, recuerda con un gran dolor que es visible en sus ojos.
Alex siempre estaba con su familia, siempre juntos.
Como deportista se destacó en el atletismo. Dentro de la FAE participó de varios eventos deportivos, siendo el último Ironman que se desarrolló también su última carrera atlética.
En este evento que se desarrolló también en Manta participó como corredor.
Un excelente cocinero, recuerda su amigo. “Le gustaba cocinar fritada, mote, él nos hacia la comida de la Sierra. La mayoría de sus compañeros en Manta somos de la Sierra”.
Alrededor de 50 compañeros de la institución también llegaron hasta Imbabura a despedir a la familia.

DOLOR Y FUERZA
Guido Haro, quien se encuentra haciendo un curso en Latacunga, fue ese fin de semana a Manta con su mujer y su hijo. Allí ellos tenían una vivienda que se vio afectada por el movimiento telúrico de 7.8. Perdió sus bienes materiales, sin embargo agradece tener a su familia con vida.
El domingo, después de la tragedia, todos se concentraron en la base de la FAE en Manta. Y fue en ese momento que se supo qué Alex, su esposa, hijos y de una ciudadana extranjera que vivía con ellos desde hace seis meses haciendo un intercambio, estaban desaparecidos.
“Alguien le había visto salir a una papelería a comprar los útiles escolares para sus hijos. Este negocio se ubicaba dentro del Edificio Navarrete, estructura que colapsó después del sismo. Empezaron la búsqueda y se encontró su vehículo cerca del local. Ahí se consideró la idea de que estaban dentro”, narra el compañero.
Cuando se inició la búsqueda bajo los escombros, el primero en ser hallado fue Erick, el hijo mayor de la pareja anteña ya sin vida.
“Se siguió la búsqueda y como después de tres días se hallaron los otros cuerpos”.
Esta es la única persona, miembro activo de la Fuerza Aérea en Manta que perdió la institución en este lamentable suceso.
Haro reitera que ver la unión que demostró el país y el apoyo de los 16 millones de ecuatorianos y otros habitantes del mundo que se han sumado a una cruzada solidaria por los damnificados hace que el ánimo de quienes perdieron algo en el terremoto que afectó a la Costa ecuatoriana.
“Agradecemos al mundo porque en este momento ha llegado apoyo de todo lado. La naturaleza nos jugó un engaño, todos estábamos preparados para la posible erupción del volcán Cotopaxi, pero esa noche donde poco podíamos hacer atacó en otro lado”, manifestó.
El sargento primero de 43 años de edad vino hasta Imbabura evacuando a su familia de la zona de desastre y dejándola a salvo. Él vuelve el domingo a Latacunga con el dolor que no solo cobija a las familias afectadas, sino a un país entero que busca reponerse.
Hugo Recalde, sacerdote que ofició la misa de honras, en su sermón invitó a todos a aprender y valorar lo mucho o poco que se tiene. “¿Hay que esperar una tragedia para valorar?”, cuestionó. Es un momento de fuerza y unión, dijo.