Sonia Bravo, un ejemplo de vida y superación

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Sonia Bravo, un ejemplo de vida y superación

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soniaATUNTAQUI. Todavía puedo hacer muchas cosas. Me doy cuenta que si una se propone hacer algo, nada lo detiene. La frase: “No puedo hacer algo”, no existe.  

 

HISTORIA DE VIDA
El 27 de noviembre de 2007, tras la operación de un tumor en la cabeza, Sonia Bravo, quedó con una discapacidad física; parálisis en casi todo el cuerpo además perdió el habla.
En los últimos años de su vida ha debido afrontar quebrantos en su salud. En el año de 1999, le detectaron cáncer a los ovarios, que fueron extirpados y tras someterse a sesiones de quimioterapia logró vencer a este mal. En sus cuarenta años de vida esta mujer que tiene nueve operaciones, tiene algo que lo ha sostenido en este proceso, el apoyo incondicional de su esposo Marcelo Vinueza, sus hijas Lisbeth y Mishel, sus padres, hermanos y una personalidad contagiosamente alegre que reta a los conceptos del estilo de vida de un discapacitado.
La operación del tumor en la cabeza le confinó a una silla de ruedas. No se ha marginado de hacer una vida normal con su familia ni tampoco de participar en actividades que buscan despertar la conciencia de la sociedad sobre las habilidades que las personas con discapacidad pueden desarrollar. Esta mujer es un claro ejemplo de lo importante que es romper las barreras y que el secreto del fracaso es darle gusto a todo el mundo.
Gracias a las terapias físicas aunque con dificultad volvió hablar, apoyada en un andador ya puede caminar. En cambio con las terapias ocupacionales aprendió a realizar manualidades que le han servido para empezar una microempresa. Los productos que elabora son: cojines que son cubiertos con fundas donde se resaltan tejidos con cintas de colores, diademas para niñas forradas con cintas, cintillos y objetos de fómix.   
Esta limitación física sirvió como punto de partida para que la familia se una y logre compensarla gracias a la fuerza de esa unión. Sus hijas han sabido sobrellevar la enfermedad de su madre y un tributo para ella ha sido ser buenas hijas y excelentes estudiantes. Lisbeth, tiene 21 años, ella forma parte del grupo 2 de alto rendimiento y obtuvo una beca. Estudia en Australia, cursa el cuarto semestre de economía y marketing; Mishel, de 19 años,  también obtuvo una beca y estudiará ingeniería empresarial en la Politécnica.  
Sonia Bravo, que el 18 de diciembre cumplirá 21 años de casada, recuerda que con su esposo montó un taller de confecciones que fue su modo de subsistencia.