18-08-2018 | 00:47

Preparador de reinas es un migrante

Venezuela tiene carencias severas de medicinas básicas y de equipos médicos, una de las razones por la que los venezolanos deciden radicarse en otros países.

Ibarra. Según la Organiza-ción de las Naciones Unidas más de dos millones de venezolanos han huido del país como consecuencia de la crisis por la falta de alimentos y medicinas que sufre la población.

La familia de Albeny Vilchez es víctima de esta crisis humanitaria.

En enero de este año decidieron radicarse en Ecua-dor, específicamente en Ibarra.

Albeny trabajó 18 años como estilista en la organización de Miss Venezuela, pero por el problema político que aún continúa en su país, decidió venir a Ibarra y seguir con su trabajo.

En su país se destacaba por ser el estilista oficial del concurso, por ser el profesor de peluquería y maquillaje, además ayudaba con tips a las participantes.

“Esto me ha dejado un emprendimiento bastante grande y satisfactorio porque siempre fue lo que quise, estaba casado con lo que hacía allá”.

Es amante de la peluquería. Cuando era joven se dedicó al teatro y le llamó el arte de la transformación, en la cual ha estado involucrado y participado con la comunidad GLBTI.

Comentó que Venezuela siempre se ha destacado por sus reinas, por tener a una de las mejores a nivel mundial, “siempre ven a Venezuela como el país más fuerte en los concursos de belleza”. Además de perfeccionar el rostro de las bellezas venezolanas, Albeny también maquilló y entrenó a dos Miss Ecuador, a Claudia Schiess (2011), de Galápagos y Sandra Vinces (2009), de Manabí.

Cuando las candidatas a Miss Universo que él preparó se alzaban con la corona, para Albeny era satisfactorio.

Le dio clases a María Gabriela Isler, reina de belleza venezolana, Miss Venezuela 2012 y Miss Universo 2013.

En Ecuador. Son siete hermanos que ahora viven en la Ciudad Blanca, el 25 de enero llegó Ángela, una de las hermanas de Albeny. Contó que el sueldo que ganaba allá no le alcanzaba para nada, apenas para una funda de arroz.

“Ahorita con el sueldo mínimo no podemos ni comprar una libra de pollo”, dijo Ángela, quien se dedicaba a las manualidades y a la costura, haciendo juegos de baño. Cuando llegó a Ibarra vendía arepas afuera del centro de salud.

Ahora se dedica a hacer empanadas, que vende bajo pedido.

Los hermanos coinciden en que no se irían del país, ya que tienen atención médica y medicina gratuita.