09-06-2018 | 14:19

Movidelnor entregó los 164 cupos para taxistas

    PERMISOSTAXIS


    Ibarra
    .- Los 164 aspirantes al taxismo formal esperaron siete meses para que sus nombres estuvieran en la lista de los beneficiados.

Ayer en un evento conmemorativo se entregó la documentación respectiva a los representantes de alrededor de 45 compañías de la Unión de Taxistas de Imbabura.

En el documento consta la lista de los nuevos taxistas que han venido luchando más de tres años para ser legalizados.
Se prevé que para el 17 de julio los nuevos taxistas empiecen su jornada laboral en el cantón, la fecha fue designada por el alcalde Álvaro Castillo en una reunión con los aspirantes.

Beneficio.- Edgar López, gerente de Movidelnor, señaló que con esta legalización se va a solventar la necesidad de oferta y demanda en ciertos barrios.

Indicó que hasta el momento se han hecho los análisis y se ha pedido la documentación en la entrega provisional en días anteriores “y todos han cumplido con los requisitos”.

Manifestó que con este proceso se cerró el estudio en Ibarra hasta después de unos cinco años. “Con esto en Ibarra se cierra un buen tiempo el incremento de cupos”, dijo López.

Intervención.- Marcelo Andrade, presidente de la Unión de Taxistas de Imbabura, en su intervención durante el acto informó que es un día histórico para la matriz “porque se han realizado estudios técnicos apegados a lo que necesita nuestra ciudad, con transparencia, con la participación activa de los transportistas y veedores”.

Los futuros taxistas convencionales cumplieron el proceso con Movidelnor, pero ahora deberán seguir con los requisitos de las compañías para tener la legalización.

Óscar Ortega, del frente y lucha del taxismo informal y uno de los beneficiados, aseguró que esta es la etapa donde empiezan a gestionar documentación con los gerentes de las compañías. Comentó que se siente realizado, “fue una lucha con dignidad, creo que hemos cumplido una de las guerras ganadas. Le recordamos a la ciudadanía que las cosas deben seguir así, el señor alcalde tuvo oídos abiertos y en las conversaciones se hizo las cosas justo como se debía. “Para nuestras familias llevamos la tranquilidad de más de tres años de estar escondidos, pero hoy podemos decir Dios les pague”.