10-09-2018 | 00:01
(I)

“El trabajo municipal es un trabajo patriótico”

“Ibarra es ahora una ciudad dinámica en donde la parte telúrica, física debe ir acorde con la inteligencia y la parte espiritual de sus habitantes”: LUIS ANDRADE

Ibarra. “Cuando llega septiembre saludamos a Ibarra y evocamos el pasado, en donde se dejó sembradas buenas intenciones con el propósito de hacer de esta bella ciudad un referente a nivel nacional, dijo el exalcalde de Ibarra, doctor Luis Andrade Galindo, quien tuvo la deferencia con EL NORTE para hablar de la ciudad a la que él administró como primer personero municipal.

¿Qué recuerda de esa Ibarra de antaño y qué le marcó en su paso por la Alcaldía? Yo fui el Alcalde más joven que tuvo Ibarra. Me cupo la satisfacción de ser el primer servidor municipal cuando tuve 35 años, pero ¡ojo!, fui concejal desde los 25 años.

¿Qué enseñanza tuvo? La verdad es que me hice persona en el municipio conociéndole de comienzo a fin, cuando los señores concejales no ganaban viáticos ni subsistencias, ni nada.

Fue un servicio con plata y persona... Con plata y persona, puro patriotismo.

Un ejemplo. Lo único que el municipio les daba era transporte para que salgan de la casa y si la sesión se pasaba de las 10 de la noche mandábamos a traer un cuarto de pollo y eso era todo. Si la sesión finalizaba a la 1 o 2 de la mañana les íbamos a dejar en las casas, eso era todo.

¿Cada época tiene sus circunstancias? Así es. El trabajo municipal es un trabajo eminentemente patriótico y entonces uno añora la libertad.

Al fin y al cabo el municipio le sostiene porque tienen que dedicarse a lo que se comprometió que es velar por la ciudad.

¿Qué es ser alcalde? Un honor muy grande pero a su vez una tarea difícil, por eso es que terminado un período, de urgencia se entregaba la Alcaldía cuando ya se había cumplido el tiempo.

Pero se dejaba algo inconcluso. No había interés de quedarse porque la pregunta era ¿quedarse para qué?. Mire que el sueldo se me subió a los dos años de haber sido alcalde y no lo acepté, eso debe constar en actas en el municipio.

¿Cuánto ganaba? Era muy poco, si no mal recuerdo era algo así como 400 sucres que es difícil cuantificar porque es otra cosa relativa con los tiempos actuales.

¿Hubo incorrecciones? Se hablaba esporádicamente de amarres para los constructores, de pagos extras a algún subalterno...

Eso se llama hoy corrupción pública galopante. Eso ahora se llama viveza (risas).

Era tiempo para la ciudad. Mire, el haber asumido esa responsabilidad con la ciudad era servirla, pero eso sí bien servida, no había tiempo particular para uno.

¿Cómo se siente hoy?.

Como entes humanos pasamos la vida y nos vamos acercando al final al que todos tenemos que llegar.