22-08-2018 | 00:31

El portal del antiguo Teodoro es habitación de un grupo de venezolanos

El portal del antiguo colegio Teodoro Gómez de la Torre es frecuentado por los ciudadanos venezolanos, donde todas las noches se reúnen para dormir.

Ibarra. Dejaron su familia en busca de un mejor futuro, su país está pasando por una grave crisis económica y recorrieron miles de kilómetros para estar aquí, en Ibarra.

Pero a pesar de todos los problemas, este grupo de venezolanos no se rinden y la sonrisa nunca les falta.

Ellos convirtieron el portal del antiguo colegio Teodoro Gómez de la Torre, en una habitación, pues aquí las cobijas se transformaron en sus camas y los bolsos en sus almohadas.

Algunos tuvieron la ‘dicha’ de llegar a Ecuador en transporte, pero otros caminaron desde Rumichaca, Carchi, hasta la Ciudad Blanca.

Se contentan por cualquier trabajo y se acomodan como sea, pero cuando reciben alimentación la felicidad es más grande.

El lunes por la noche estaban siete ciudadanos venezolanos. Richard Torres es oriundo de San Felipe, del estado de Yaracuy. Allá se dedicaba a la construcción de obras civiles con la asociación cooperativa ‘Futuro de Venezuela’. “Allá no hay dinero, no hay cemento, no hay bloque, no hay nada que comprar y se nos hizo más difícil para trabajar”.

Richard llegó en bus hasta la frontera colombo-ecuatoriana, allí vendió algunas cosas como el celular, para conseguir dinero y continuar su camino.

Se ha dedicado a trabajar en la construcción en Manta y en Quito, ubicando un cerco eléctrico. Ahora volvió a Ibarra y busca un lugar para trabajar.

Profesión. Y mientras este grupo de migrantes conversaba y se reían cuando comían galletas y tomaban gaseosa, Franklin Franco conversó con nosotros en medio de la oscuridad que existe en esta zona de Ibarra, específicamente en el parque Pedro Moncayo.

Es ingeniero civil y migró de su país hace dos años, cuando empezaba la crisis, tiene dos hijos pequeños y por eso decidió separarse de su familia, para darles una mejor estabilidad.

Trabajó en Cúcuta, Colombia, durante 11 meses como maestro de construcción y tomó la decisión de venir acá en busca de otra oportunidad.

Luego de pasar la noche en el antiguo Teodoro Gómez de la Torre, ellos desalojan el lugar desde las 07:00 en busca de trabajo.

También se ubican en la equina del ‘Águila’ junto a los demás obreros ecuatorianos, esperando ser llamados para cualquier labor.

Apoyo. Los venezolanos no están solos, la ciudadana Magdalena Vega ha sido de gran ayuda para ellos.

El viernes 10 de agosto ella decidió dar un paseo por el parque Pedro Moncayo, aquí se encontró con una escena dolorosa, pues aseguró que algunos ciudadanos venezolanos llegaron caminando hasta este sector desde Rumichaca y desde ese momento, empezó su ayuda voluntaria con otros compañeros. “Trabajo no les puedo ofrecer ni tampoco hospedaje, pero he intentado cubrir la alimentación casi a diario”. Durante la mañana, Magdalena se acerca donde ellos para darles el desayuno, pero por las noches también conversa, “no necesitan solo un plato de comida, hay que tener en cuenta que están solos y esta migración tiene consecuencias”, dijo. La idea de ofrecer su ayuda nació también porque fue migrante, salió de Ecuador a España en 2001 y regresó en 2012. Contó que se identifica con ellos por la xenofobia, ya que lo vivió cuando residió en España. Magdalena hace un llamado para que los ecuatorianos tengan un poco de conciencia.