La tranquilidad que caracteriza al sector del Divino Niño

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La tranquilidad que caracteriza al sector del Divino Niño

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capillaIBARRA. No es un barrio, pero es un sector conocido por los ciudadanos. El Divino Niño es llamado así por su capilla, ubicada en la calle Luis Mideros y Tobías Mena.


Los habitantes de este pequeño lugar, cuentan que así como es un lunes de mañana (tranquilo con poca gente en las calles) es el resto de los días.
Las calles son adoquinadas y lo que llama la atención es la capilla, adornada con un Divino Niño, que luce su vestido rosado y una corona de color dorado sobre su cabeza.

Esta capilla es visitada todos los días, desde muy temprano los católicos y seguidores de esta imagen se acercan a rezar, pedir perdón, o a confesarse.

Pero antes de llegar a la puerta principal, hay un almacén, aquí venden artículos religiosos como el rostro del Papa Francisco, cadenas o pulseras del Divino Niño.

EMPRENDIMIENTO

En la Tobías Mena, cerca de esta Capilla, está ubicada la panadería y pastelería ‘San Vicente’, administrada por Vicente Méndez y su esposa Verónica. Esta pareja vive en el Ejido de Caranqui, pero desde hace seis meses se pusieron este local.

Vicente dice que aquí es tranquilo para vender. Desde las 04:00 hasta las 22:00 está abierta la panadería.

Frente a esta capilla se encuentra el negocio de Carlos Parreño ‘Plasmahierro’ con venta de perfilería a cualquier medida; servicio de corte; plasma; perforación y roscado. Recuerda que desde que llegó aquí, hace dos años, el lugar no ha cambiado nada. “Está casi similar”.

Elizabeth Páez es de Atuntaqui, pero hace seis años llegó a vivir a este sector. Es artesana e instructora, hace decoraciones en cerámica, fomix... “El barrio es tranquilo, solo los domingos es transitado porque viene la gente a la misa, de ahí es botado el sector”.

Este pequeño rincón también tiene su tradición. Miguel Hadaty tiene la costumbre de preparar los pavos para las cenas de Navidad y Fin de Año. Además, sabe un poco de la historia del sector:

“Antes las calles eran de tierra, la única vivienda que había era la de las monjitas no más. Cambió bastante porque se adoquinó las calles.

Las monjitas tenían el monasterio en la Teodoro y Atahualpa, le vendieron eso y se pasaron acá. Este año (20 de julio) las madrecitas ya no dieron chancho porque le suspendieron la crianza.

Cada 20 de cada mes es la misa por el Divino Niño. Se hace una procesión, pero antes la misa es a las cinco de la tarde, luego, los priostes dan un pancito y chocolate caliente a la gente”, cuenta Hadaty.

Su hijo Cristhian es otro emprendedor más, pinta y hace esculturas de cualquier tipo, religiosas o de etnias como la indígena.