Daniela, Estefanía y Maricela tres guerreras que volvieron a la vida al superar el cáncer

Ratio:  / 0
MaloBueno 

cancerIBARRA. Después de recibir un diagnóstico de cáncer, las prioridades de una persona en lo que respecta a las relaciones, la carrera o el estilo de vida pueden cambiar. Los sobrevivientes del cáncer, las personas con antecedentes de esta enfermedad, a menudo dicen que valoran más la vida. También afirman que han logrado una mayor aceptación de sí mismas.


Al mismo tiempo, algunos sobrevivientes también se vuelven ansiosos respecto de su salud. Algunos, no saben cómo sobrellevar su vida después del tratamiento, especialmente cuando ya no tienen que asistir a más visitas regulares con sus médicos.

Este es el caso de tres guerreras, cada una con su diagnóstico y edad diferente, ahora ya no reciben quimioterapias pero siempre deben estar en constante control médico.

“Soy Daniela Hernández López y tengo 17 años, cuando tenía siete años me diagnosticaron Atrocitoma grado 2 (tumor maligno en el cerebro), como tenía tan corta edad no entendía sobre esta enfermedad. Durante este terrible proceso pase muy mal ya que mi infancia la viví dentro de un hospital, no pude jugar ni divertirme como lo hacen los niños de esa etapa de vida.

Pasé poniéndome quimioterapias, tomando un sinnúmero de pastilla y realizándome radioterapias. Además no pude compartir con mis amigos de la escuela, esto marcó mi vida. Mi madre siempre me acompañó, ella fue y es mi fuerza para salir adelante, nunca me dejó sola y con ella estaré agradecida siempre.

También recibí el apoyo de mis abuelitos y toda la familia de parte de mi mamá. A causa del tumor, tengo hemiparesia izquierda esto es una parálisis en todo el lado izquierdo de mi cuerpo, pero esto no me impide ser una persona alegre, me gusta disfrutar de la vida. Estoy agradecida con Dios ya que él me tiene aquí con vida y es maravilloso haber conocido a más personas con cáncer.

Ellos no tienen mi diagnóstico pero a la final es la misma enfermedad, hemos sufrido y luchado a nuestra manera y creo que al tener esta enfermedad nos entendemos y sabemos lo duro que es convivir con el cáncer. Ahorita me siento muy bien porque ya no debo tomar esos medicamentos que me causaban tantos estragos.

Mi vida está bendecida por Dios y lo más gratificante para mi es saber que soy buena persona. Estoy feliz porque el miércoles es mi graduación, esto es algo que siempre anhelé. Aún no se qué voy a seguir en la universidad pero si deseo seguir estudiando.

El más bonito recuerdo que tendré de mi estadía en el colegio es que conocí a Evelyn, ella es mi mejor amiga la conozco desde hace cuatro años, agradezco haberla conocido porque ella me ayudaba a igualarme en las materias o cuando no entendía algo me explicaba, y además Evelyn me hacía olvidar todo lo malo con las locuras que hemos hecho. Lo que más me gusta hacer es pintar ya que mediante esta actividad me olvido de todos mis problemas además me ayuda a desestresarme”.

Esto es un poco de mi vida y yo les diría a las personas que padecen de cáncer que nunca se rindan, siempre hay un camino positivo para superar todos los obstáculos”.

Sobrevivir al cáncer o “la sobrevivencia del cáncer” se define de diferentes formas.

Dos definiciones frecuentes incluyen lo siguiente: No tener signos de enfermedad después de finalizado el tratamiento y el proceso de vivir con cáncer, soportar el cáncer y sobrevivir a la enfermedad. Según esta definición, la sobrevivencia del cáncer comienza con el diagnóstico.

Incluye a las personas que siguen recibiendo tratamiento para reducir el riesgo de recurrencia o controlar la enfermedad crónica.

Johanna Estefanía Yépez Vásquez es otra de las guerreras que pudo vencer al cáncer. A ella a sus 16 años le diagnosticaron un rabdomiosarcoma embrionario del paladar blando. Ahora cada tres meses viaja a Solca-Quito para realizarse los controles médicos.

‘Mi nombre es Estefanía Yépez tengo 18 años, me considero una guerrera ya que pude superar esta enfermedad, un poco de mi historia de esta etapa es un poco difícil de explicar porque cuando tenía 16 años me diagnosticaron cáncer al paladar blando, me sentí muy mal ya que en esos momentos que me dieron la noticia mi madre también padecía cáncer.

Fue una etapa muy dura, cuando me detectaron esta enfermedad estaba en sexto curso en el colegio La Inmaculada. Mis compañeras fueron buenas conmigo me apoyaban en lo que necesitaba aunque no faltaba la que me veía mal. Pero bueno continúe mi vida con la ayuda de mi familia pude ir superando de a poco este proceso.

En lo largo de este tratamiento recibí 66 quimioterapias y fui sometida a cuatro operaciones. A veces me sentía débil pero no podía rendirme. Lo más difícil fue tener que luchar al mismo tiempo que mi madre, ya que ella padeció de cáncer al Colon. Me propuse a salir adelante por ella y lo más satisfactorio es que lo logré. Mi mayor apoyo fue mi familia, todos estuvieron conmigo durante estos dos años. Estudio en la Universidad Técnica y estoy en el primer semestre de Ingeniería en Electrónica y Redes de Comunicación. Me gusta mucho nadar y quisiera pertenecer a un club’.

A veces, las personas que han sobrevivido al cáncer consideran a sus amigos y a sus familiares “cosobrevivientes” debido a las experiencias que han tenido al cuidar de la persona con esta enfermedad. Otras personas con cáncer metastásico no creen que la etiqueta de “sobreviviente” es adecuada para ellos, ya que siguen viviendo con cáncer todos los días. No importa la definición, la sobrevivencia es única para cada persona.


‘Soy Maricela Vásquez hace tres años y medio fui diagnosticada cáncer al colon, he recibió quimioterapias, 10 radioterapias y pasé por cinco operaciones. Al inicio me realizaron mal mi primera operación, la unión del intestino se abrió y me causó peritonitis, por eso estuve tres días en terapia intensiva, incluso los doctores les informaron a mis familiares que me quedaban tres días de vida.

Salí de este proceso y rápidamente recibí quimioterapia hospitalaria. Prácticamente pasaba 15 días internada en el hospital y 15 días iba a mi trabajo. Realmente en esto me apoyaron mucho mis jefes principalmente en los primeros ocho meses de tratamiento que fueron muy complicados. Después de ocho meses de mi tratamiento me enteré que mi hija Estefi padecía también de cáncer.

Se me derrumbó el mundo al enterarme de esa noticia. Lo único que pensé fue en ella, fue como que a mi me quitaban la enfermedad porque yo comencé a preocuparme más de mi hija que por mí. Puse todo el empeño porque mi hija salga de la quimioterapias, yo me olvidé de mi enfermedad, realmente desde ahí salí adelante. Cuando yo iba al tratamiento de radioterapia mi hija estaba haciendo los trámites para ingresar a Solca, esto fue lo más triste. Estefi fue mi motivo para seguir adelante. El verle a una hija padecer de esta enfermedad es terrible y lo digo porque lo padecí. Nunca hubiese querido que mi hija viva esta etapa de su vida. Algunas veces recibíamos las quimioterapias al mismo tiempo, es triste pero al mismo tiempo eso me daba fuerzas para seguir. Las personas que más me apoyaron durante este camino fueron mi exesposo Julio, mi hermana Geovy y mi mami. Al momento me encuentro en controles al igual que mi hija.