Trabajadoras sexuales de Ibarra aseguran ser discriminadas por el Intendente encargado

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prostitutasIBARRA. Entre el trajinar de los alrededores del mercado Amazonas es común observar a mujeres que caminan a la espera de clientes. Son trabajadoras sexuales que esperan legalizar la preasociación Los Girasoles.


30 mujeres se quejan de la falta de trabajo y de ser discriminadas porque aseguran que los dueños de hostales y lugares de alojamiento de los alrededores les impiden el ingreso.


“No hay cuartos para las señoritas trabajadoras sexuales porque si se les da cuarto los hoteles serán clausurados”, asegura Sandra, presidenta de la preasociación.


Ella es trabajadora sexual y presidenta de la preasociación Girasoles, que reúne a 30 mujeres que trabajan en la calle, específicamente en las aledañas al mercado Amazonas, específicamente en las calles Pérez Guerrero, Sánchez y Cifuentes y en el sector del Obelisco.


“El señor encargado de la Intendencia ha dispuesto a los dueños de los hoteles que no nos den habitaciones para trabajar”.


“Él dice que en los hoteles encuentran drogas y cosas ilícitas. Nosotras no tenemos la culpa, nosotras lo que hacemos es dar nuestro servicio como trabajadoras sexuales, no tenemos ni cuchillos ni mucho menos porque simplemente hacemos nuestro trabajo”.


Este problema, comenta Sandra, inició hace ocho días.


La mujer precisa que en una reunión el intendente (e) amenazó a los propietarios de los lugares de alojamiento con clausurar sus locales y suspender los permisos de funcionamiento si alquilan habitaciones a las trabajadoras sexuales.


“Nosotras tenemos un código constitucional que nos ampara para el trabajo... tenemos derecho al trabajo, no hacemos daño a nadie, simplemente exigimos una reunión con el señor Gobernador porque ya se le pasó el oficio...”.


Mel es de Los Ríos. Es trabajadora sexual desde hace seis años, dice ser madre y padre para sus cuatro hijos y comenta que no ha reunido los 180 dólares para el arriendo.


30 dólares es el promedio diario que una trabajadora sexual de la calle reúne. Por cliente, el cobro promedio es de $ 10 a $ 13.


Venus es guayaquileña, inició en el trabajo sexual desde hace 12 años. Trabaja en la noche, espera a sus clientes en la esquina de la Velasco y Sánchez.


Prefieren no mostrar su rostro, no por vergüenza de lo que hacen sino por sus hijos, porque no quieren que los discriminen ni que los maltraten.
“Yo no hago daño a nadie, yo estoy parada en una esquina, me preguntan cuánto cobro y el que quiso bien y el que no, también. No entiendo en qué estamos afectando al Intendente...”.


Las trabajadoras sexuales aseguran que los comerciantes de los alrededores no se sienten afectados por su presencia y que estarían de acuerdo en apoyarlas en caso que sea necesario.


Fernanda y su hermana son de Santo Domingo de los Tsáchilas y desde hace cuatro años son trabajadoras sexuales. Se ubican en El Obelisco.
Fernanda tiene 30 años, que la vida que eligió es dura porque tuvo que dejar a sus hijos en Santo Domingo.


Le preguntamos por qué no trabaja en otra cosa, “porque no tengo profesión.Si no se tiene un cartón de profesional no le quieren dar trabajo”. Buscaron otras alternativas, pero dicen que al ser madres de niños pequeños nadie las contrató, entonces decidieron ser trabajadoras sexuales.

El trabajo que realizamos no es fácil, pero sí nos ayuda y no necesitamos de un hombre para que nos mantenga o nos quiera maltratar y manipular”.

Intdendente: No hay persecución

Luis Manosalvas, intendente (e) de Imbabura, asegura que no ha amenazado a los propietarios de establecimientos de alojamiento y que tampoco les ha pedido que impidan el ingreso de trabajadoras sexuales. Les solicitó que cumplan la norma para renovar el permiso de funcionamiento, en el hecho no ir contra la convivencia social y no alterar el orden público.

Precisa que se han verificado irregularidades como el consumo de estupefacientes en las habitaciones. El Intendente no relaciona estos casos con las trabajadoras sexuales. Manifiesta que existen quejas de los comerciantes del sector del mercado por la presencia de trabajadoras sexuales.

“Dicen que esto ha afectado a sus negocios, porque han tenido amas de casa que antes hacían compras en sus locales de abasto, en sus centros de belleza que hoy ya no asisten porque les ven a estas mujeres y la ciudadanía es agredida e insultada...Pero como autoridades de control no hay persecución absolutamente a nadie y no se coarta el trabajo a nadie...”