Andresito necesita de tu solidaridad para llevar una vida normal

Ratio:  / 0
MaloBueno 

ayudaIBARRA. Tiene cuatro añitos y se llama Andrés Yambay Lascano, pero de cariño le dicen Andresito. Corre, juega, salta, sube y baja de una mesa, es un niño muy activo.

Pero le hace falta la cuarta y última cirugía de la ileostomía (una parte del intestino delgado afuera) para tener un abdomen normal, seguir corriendo con más ganas y disfrutar de la vida.

El costo de la operación es de 5 000 dólares
A las pocas horas que nació, en el Hospital General de Riobamba, le detectaron una gastrosquisis (un tipo de defecto de la pared abdominal en el cual los intestinos y otros órganos se desarrollan fuera del abdomen del feto a través de una apertura de la pared abdominal) y quedó en cuidados intensivos.


Vanessa Lascano, su mamá, ha sido un sacrificio vivir los cuatro años con su pequeño, ya que requiere de muchos gastos desde su nacimiento.


“Es un milagro de Dios ya que no hay explicación porque los doctores no me daban esperanza”, cuenta Vanessa.


Mientras ve jugar a Andresito sobre una mesa, dice que la mano de Dios es más grande. “Él es el único que tiene la palabra y puedo ver que a mi hijo ya se le ve bien”.


El control de Andresito ha sido tratado en el Hospital Doctor Roberto Gilbert de Guayaquil. Usa unas funditas especiales de medidas 32 o 45 que cuestan 25 dólares, también una crema de 45 dólares que solo se venden en Estados Unidos.


Las funditas, en donde desecha líquidos de la ileostomía son reutilizables, pero solo duran tres días y las venden en Guayaquil.

Vanessa no cuenta con el apoyo del papá de su pequeño porque no ha querido. Ha organizado varias actividades como una maratón, bingos familiares, rifas y ahora último realiza los cursos vacacionales de baile y samurai fight para cubrir los gastos de la última cirugía y tratamiento de Andresito.


La cirugía trata del cierre de laileostomía para unir al intestino delgado y tener una función normal. Andresito da su confianza a la persona que se le acerca: conversa, lanza una pequeña pelota y enseña sus muñecos.


Entre preguntas y conversaciones, sus grandes ojos negros brillan con una enorme sonrisa en su rostro contando que recibió una sorpresa, le regalaron unos carritos. Su mamá no lo ha puesto en una escuela por evitar que lo lastimen. El deseo de Andresito es ir a la ‘escuelita’ como dice él, y hacer ‘popo’ normal.

Mayor información en Ibarra en la avenida Pérez Guerrero 6-12 y Bolívar, tercer piso. Informes al 0987417346