¿Se puede confiar en los militares?

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El Presidente de la República ha designado una nueva cúpula militar tras el conflicto generado por el alto mando anterior, que desafiando las reglas constitucionales cuestionó al Gobierno por el problema de los terrenos del ISSFA.
Con esa noticia empezó el carnaval este año y se reactivó la preocupación de millones de ciudadanos, pues históricamente los generales de las Fuerzas Armadas, cuando están descontentos con un gobierno y aupados por políticos y sectores económicos oportunistas, eligen esta época para sublevarse y hasta intentar (a veces con éxito) derrocar al régimen de turno.
La idea, se supone, es dejar pasar los cuatro días de feriado hasta que la gente asuma, casi sin darse cuenta, el nuevo estatus quo.
Pero esta vez este alto mando militar se equivocó. No se dio cuenta de que vivimos otras épocas, con ciudadanos más conscientes y decididos a no permitir volver al pasado. Con ciudadanos decididos a defender la democracia que tanto ha costado reconstruir después de la debacle dejada hace diez años por la partidocracia. Con ciudadanos que han tomado conciencia de que los militares deben ser obedientes y no deliberantes, como manda la Constitución vigente.
El Presidente de la República, atento a la deslealtad de quienes él eligió para comandar las Fuerzas Armadas, decidió destituir al jefe del comando conjunto y a los tres militares que eran las cabezas de cada rama en el Ejército, la Aviación y la Armada.
Los ciudadanos, sin embargo, no bajan los brazos y se mantienen alertas. Conociendo la conducta histórica de las cúpulas militares, nadie, ni el Presidente de la República, puede garantizar que la nueva cúpula no tenga la misma actitud subversiva.
Esperamos, al menos esta vez, estar equivocados.