No a la política malsana en Otavalo

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En la ciudad de Otavalo, la práctica política se está tornando insensible, irrespetuosa, maloliente y hasta violenta. En sus mejores épocas, Otavalo era un gran ejemplo del ejercicio político racional y crítico, pero al mismo tiempo con una carga de frontalidad y respeto por la persona humana, por el contrincante, por los lineamientos opuestos.

En la lid política debemos entender perfectamente que no hay enemigos, sí posiciones contrarias que deben debatirse, ideas que deben defenderse en los espacios propicios para ello, pero utilizando estrategias que propendan a que los ciudadanos -los únicos jueces de una elección- puedan asimilar lo bueno y lo malo de esas posiciones. Lastimosamente, de un tiempo a esta parte, las maniobras ocultas, los insultos y la generación de rumores falsos son utilizados como armas innobles que buscan, no solo deslegitimar al contrario, sino en forma innoble, tratar de causar daño a las personas y sus familias. Eso ha ocurrido y está ocurriendo con el falso rumor sobre el presunto mal estado de salud de la primera autoridad del cantón, sin saber que se hace mal a la ciudad y se desprestigia -nos guste o no nos guste- a la autoridad de todos los otavaleños. Otavalo debe volver por sus fueros, por las buenas prácticas políticas y debe condenar a quienes solapadamente buscan causar daño tras bastidores.