El final de los estereotipos que impuso Walt Disney

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Las protagonistas de las películas de Walt Disney envían mensajes subliminales con estereotipos de mujer no deseables, fomentan prejuicios como el machismo y hacen culto a la belleza.
¿Qué pasaría si se trastocaran esos estigmas y prejuicios y los personajes, tanto hombres como mujeres, fueran homosexuales, transexuales o decidieran otra opción sexual distinta a la convencional?
Muchos lectores dirían que sería complicado para los niños ver historias como esas, pero no se dan cuenta que esas cotidianidades ya están en la vida diaria real.
Cuando Ricky Martin dice ser “padre y madre” de sus dos pequeños hijos y difunde por redes sociales que tiene nuevo novio o cuando Cristiano Ronaldo contrata un vientre de alquiler para tener un niño pero no quiere saber nada más de la madre, estamos viviendo otra época, nos guste o no.
En los comienzos del siglo XX, cuando Disney comenzaba a diseñar sus primeros prototipos femeninos, los hacía siempre con características similares: mujeres bellas pero pobres cuyo futuro dependía de hombres poderosos, millonarios y apuestos.
Eran reinterpretaciones que de personajes de cuentos infantiles antiguos que el caracterizaba siempre como mujeres hermosas, femeninas, sumisas, etc.
¿Qué ocurriría si hoy aquellos personajes fueran homosexuales? ¿Se atrevería Disney? ¿Cómo sería la historia de Blancanieves, La Cenicienta, La Bella Durmiente, Pocahontas, Mulán y La Princesa y el Sapo?