Si una mujer llega a esos extremos, por algo será

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Lo creo porque soy hombre y porque desde mi condición de hombre no puedo ser hipócrita ni mojigato.
Las mujeres deciden espiar (estolquear, lo llaman) no solamente el celular de su pareja sino sus correos electrónicos, su whatsapp, su line y todos estos aparatejos cuando el hombre da motivo.
Que ningún macho se haga la víctima.
La mujer, por esencia, ama y, por tanto, confía en su novio o esposo y compañero.
Pero si este le da argumentos para que ella empiece a sospechar, por sus actitudes, conductas o gestos insólitos, y cuando la mujer le pregunta él responde que no pasa nada, que es una simple “especulación femenina”, ella tendría el derecho a investigar si algo extraño está pasando con su pareja.
Por supuesto que el hombre podría argumentar que el hurgar en sus cosas es una intromisión en su intimidad, pero, ¿no es una intromisión en la intimidad de la pareja colar a una tercer persona?
Los hipócritas y mojigatos no tienen derecho al reclamo ni al pataleo.
Si ellos despiertan suspicacias, sospechas o generan dudas, ¿qué más le toca a ella que investigar, a su modo, en busca de algún indicio?
Lo curioso es que, por lo general, cuando ella “estolquea”, algo descubre. Llamadas extrañas, mensajes crípticos, whatsapps misteriosos. Justo de quien niega la realidad y hasta jura por Dios de que, mi amor, no existe nada entre ella y yo.