Esos juegos de TV que parecen tan inocentes

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Por Rubén Darío Buitrón

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@rd_bui

 

Nunca pensé que la televisión reemplazaría a la realidad, aunque cuando era chiquito pensaba que existía Disneylandia y todos sus personajes: el ratón Mickey, el pato Donald y hasta la sensual pata Daisy.
Me acercaba a la pantalla en blanco y negro y miraba el aparato por las ranuras de atrás para ver si era posible verlos desde atrás y de lado y mirar algo más de ese maravilloso mundo.
Pero un día cambió todo. Mi papá apareció en la puerta de la casa con una enorme caja, pidió que le ayudáramos a cargarla hacia dentro, la puso en el cuarto matrimonial, frente a la cama, y desde entonces las noches nadie, ni mis padres ni yo, se movía de casa mirando embobado la tele a color.
Más grave aún fue cuando mi hermana mayor llegó con otra caja, le pidió a mi hermano que la ayudara a conectar y ahí estaba Nintendo.
Podría creer que todo es obra del demonio, pero no soy tan curuchupa: los japoneses son geniales y pueden crear realidades a partir de ilusiones, pesadillas o mentiras.
Hoy puedes ser goleador de la mejor selección del mundo, el francotirador más certero con miles de muertos a su favor o el héroe que combate al implacable tirano del planeta que quiere acabar con la Tierra.
¿Será que algún día desde el televisor jugaremos a ser esos seres humanos que están en la sala creyendo que ellos nos mueven a su antojo?