Bailar, un placer de lo estético y lo sexual

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Por Rubén Darío Buitrón

¿En cuánto se parecen el baile al sexo? ¿O solo es una estética que simula la sensualidad del encuentro erótico de dos?


Hablo de la pareja que danza. Y que en la danza expresa emociones. Y que en la danza compite entre quien lleva y quien se deja llevar. Y que en la danza parece desear al otro, parece querer tocarlo, parece bucear en él.
O de quienes bailan en grupo y su “perfomance” es sensualidad pura. Y el movimiento de cada uno o de cada una es más ardiente o es más sexual o es más prohibido.
Son cuerpos los que danzan, los que se mueven, los que alcanzan la euritmia (la perfección entre el ritmo de la música y el movimiento físico de quien lo siente en cada gesto y en cada sentido).
El baile es erótico, pero también es atlético. El bailar es una conexión, como el sexo, entre lo erótico y lo atlético. Un envolverse el uno con el otro. Un enredarse en un cuerpo como si fuesen dos o en dos cuerpos como si fueses uno.
Animales bellos de cuatro patas parecen. Animales apasionados de manos que queman al contacto de la otra piel. Animales como chispas que encienden de fuego una pradera de territorios mínimos. Animales humanos que se mueven como pétalos o se guardan en sí mismos como soles que descansan en la noche.
Cuerpos. Ritmos. Tonos. Movimientos. Orgasmos de música. Sexo en pureza la estética de la danza.