Maltrato a las Sociedades Científicas

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Todos los grandes de la medicina y de otras disciplinas científicas estuvieron siempre ligados a las sociedades científicas de su ciudad o de su país.

Así se formaron difundieron y discutieron sus nuevas doctrinas: Charcot, Freud, Pasteur, Einstein y tantos otros, pero tanto en los países europeos como en Norteamérica otros países desarrollados, esas sociedades siempre han tenido el apoyo del estado, de las universidades y centros académicos y lo que es mas importante el reconocimiento de su trabajo académico y científico por parte de la población, que sabe que sus profesionales están trabajando para intentar darles una vida mejor.
¿Qué sucede actualmente en el Ecuador?, se ha acorralado a los gremios de profesionales y las sociedades que difunden y mantienen el trabajo académico sin fines de lucro, inundándolas de exigencias como informes de sus asociados, declaraciones del rentas, con la suposición de que son fuentes de enriquecimiento ilícito y otras falacias que ha inventado una burocracia indolente para quien todo trabajo científico es sospechoso de generar ingresos que deben ser auditados por El Estado.
Las sociedades difícilmente pueden tener por lo menos una sala donde reunirse periódicamente, muy rara vez pueden establecer accesos a bases de datos bibliográficas que les permitan sustentar sus trabajos. La permanencia de sus directivas no va mas allá de dos años y por lo tanto difícilmente pueden crear infraestructuras que den continuidad al trabajo científico de sus asociados. ¿Cómo entonces transformamos esas brillantes iniciativas que se frustran ante la falta de recursos, de apoyo y de un ambiente de seguridad para que crezcan y se multipliquen?. La situación ha llegado a tal bloqueo, que casi nos atrevemos solo a pedir que si no apoyan , por lo menos no interfieran ni maltraten a quienes no tienen otro objetivo que optimizar sus actividades y como resultado de ello, mejorar la calidad de vida de la población.