Celebrar el Triduo Pascual

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Celebrar el Triduo Pascual

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El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia de la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos nos dice ¡durante la Semana Santa la Iglesia celebra los misterios de la salvación actuados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por su entrada mesiánica en Jerusalén. Es muy intensa la participación del pueblo en los ritos de la Semana Santa, una correcta armonización entre las celebraciones litúrgicas y los ejercicios de piedad. La Semana Santa comienza el domingo de Ramos de la Pasión del Señor, que comprende a la vez el triunfo real de Cristo y el anuncio de la Pasión, allí se manifiesta el pueblo creyente con aclamaciones de alegría y con expresiones sea con flores y otros signos. En las parroquias eclesiásticas se mantienen tradiciones con cuadros vivos .El Triduo pascual se celebra desde la misa vespertina del Jueves en la cena del Señor hasta las vísperas del Domingo de Resurrección. El Jueves Santo en la mañana se celebra la misa de la bendición de los óleos en la Iglesia Catedral, allí preside el Señor Obispo y con la asistencia de los sacerdotes se renueva las promesa sacerdotales, toda la Iglesia debe orar por el aumento de las vocaciones a este divino ministerio y a la vida consagrada para continuar la obra de Jesús en el mundo. El Padre Ángel Peña en su obrá’sacerdote para siempre nos dice .desde toda la eternidad Dios ha escogido a algunos hombres para que le sirvan de modo especial dentro de la Iglesia. Celebrar la eucaristía es la misión más sublime y más grande de todo sacerdote. Es una bonita tradición en la noche del Jueves Santo, la visita a las 7 Iglesia adorando al santísimo en los llamados monumentos. El viernes Santo, se realizan el Vía Crucis, la pasión del Señor, oración universal, adoración de la cruz y la sagrada comunión. El sábado santo es de silencio y en la noche se realiza la bendición del cirio pascual, pregón, liturgia de la palabra, liturgia bautismal y liturgia eucarística de resurrección. Debemos aprovechar a confesarnos y participar en las diferentes celebraciones litúrgicas con recogimiento, meditación y reflexión.