Las locas de la tribu

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Las locas de la tribu

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La voracidad del capitalismo hincó sus colmillos en el Día Internacional de la Mujer para trivializarlo , vaciarle de su contenido heroico para banalizar su significado convirtiéndole en otro día más para regalar las chucherías que fabrica y vende y, con estas dádivas, hacerle olvidar a la mujer que representa más del 50% de la población mundial, que sin su sacrificio no habría ninguna civilización, ni hubiese sido posible el desarrollo de la economía y de la cultura. Sin embargo, maldecida por el Génesis, las mujeres han sido históricamente el sector de la humanidad que más ha sufrido la explotación, el maltrato, la tortura, la discriminación y la violación santificada de todo derecho, no obstante constar en las Constituciones de muchos países y en hipócritas proclamas y eufemismos como el de que “a la mujer no se la debe ofender ni con el pétalo de una rosa”.
La violencia contra la mujer vino emparentada con el surgimiento de la propiedad privada sobre los medios de producción y de la lucha de clases. Se admite que, antes del patriarcado, las sociedades eran más o menos matriarcales, donde ella ocupaba un lugar preferente dentro de la tribu, pues era quien generaba la vida, reproducía “mágicamente” la fuerza de trabajo indispensable para la sobrevivencia, cuidaba el fuego de la hoguera (el hogar); y la que con su magia fertilizadora hizo posible el nacimiento de la agricultura, Etc.; hasta que el patriarcalismo la convirtió en “costilla” del hombre y en denigrable ciudadana sin derechos. Este modelo de barbarie se fortaleció en la esclavitud, fue beatificado en el feudalismo y se patentó en el capitalismo hasta nuestros días en los que, a pesar de los avances de la ciencia y la tecnología, los prejuicios contra la mujer persisten y sus derechos aun no son plenamente reconocidos. La “matriz cultural” machista sigue incólume negando las conquistas históricas que la mujer ha alcanzado… Mientras tanto, hay que seguir luchando por el cambio de esa matriz anacrónica hasta que nuestra la Constitución, que es avanzada en este tema, aterrice en políticas públicas de estricta obligación para toda la sociedad. A ver si llega el día en el que lleguemos a ser un país civilizado.