Falta espiritualidad en los matrimonios

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Hoy cuando vemos el alto porcentaje de divorcios en las parejas que han contraído el matrimonio civil y otras el eclesiástico, vemos que realmente existe una fragilidad en el compromiso de la unión matrimonial realizado entre el varón y la mujer, quienes después de un noviazgo, tiempo de un conocimiento personal toman la decisión de formalizar la unión conyugal. Para los católicos la Iglesia nos dice: que el matrimonio forma parte del designio de Dios sobre la humanidad, es el plan originario, desvelado en la historia de la salvación, es una alianza esposal entre el hombre y la mujer como signo y expresión de la comunión de amor entre Dios y los hombres.
El matrimonio es una de las formas de seguimiento e imitación de Cristo, instituido por Dios y elevado por Cristo a Sacramento de la Nueva Ley, es una verdadera vocación sobrenatural que responde admirablemente a la estructura y condición humana. En este tiempo que vivimos bombardeados por malos ejemplos en los medios de comunicación social: televisión, cine, redes sociales y otros, hace falta más madurez, buen criterio, reflexión, comunicación, paciencia, tolerancia y aceptación de uno y otro en el convivir del amor. El Padre Gerson Mora en su obra “Antropología del Amor” señala el acto más maravillosos de libertad es el amor y éste sí sale de todo parámetro de convivencia, el amor no solo busca la seguridad personal, sino el enriquecimiento recíproco, el amor es el acto por el cual el hombre se entiende a sí mismo y se proyecta a los demás en libertad. Gracias a la libertad, una persona puede elegir el destino de la experiencia amorosa, quien ama comulga con la persona amada y la comunión expresa el lenguaje de su libertad. La sexualidad humana es el terreno de planificación de la bendición de Dios, cuyo objetivo es mostrar el don divino.
En este mundo erotizado, donde se ha perdido tempranamente el pudor y van más instintivamente a una pura sexualidad biológica irresponsable que hoy deja temprana la maternidad en muchas adolescentes. Se requiere una valoración sana del cuerpo humano como obra maravillosa de Dios que nos permite a un compromiso con la otra persona en un matrimonio estable. El Papa Francisco en sus mensajes pide a los matrimonios cultivar permanentemente la espiritualidad cristiana que ilumina la vocación del matrimonio.