Ceniza

18:29 164 hits

Ceniza

Ratio:  / 0
MaloBueno 

oscar-jaraAyer fue miércoles de ceniza y no tengo claro en qué clase de polvo me convertiré.
Me gustaría que fuera ceniza volcánica como la del Cotopaxi, pero el dedo del cura en la frente no me ha garantizado nada.
Además no sé a dónde van a parar mis cenizas, si se van a quedar en un jarrón aumentando polvos desconocidos,  o si podré escaparme a algún lado ventoso, para que mi polvillo vague de aquí para allá, que es lo que siempre he querido mientras he tenido el envoltorio con vida.
Y esa es otra pregunta que me hago ¿qué pasará con lo que quiero, con mis deseos y mis emociones? ¿también se harán polvo?
Me han asegurado que las emociones están localizadas en mi cuerpo y yo les creo, ya que cuando he sentido alegría mi cara se relaja, el pulso de acelera, mis ojos se iluminan. Cuando siento tristeza, se me instala un hueco en el estómago y sequedad en la lengua.   
Hay algunas transformaciones que se resuelven mejor que  otras. La del cuerpo las voy sobrellevando y lo mismo hago con las ilusiones para que estén vigentes hasta que me vuelva a convertir en polvo centrifugado. La vida, al fin y al cabo, es un proceso en marcha  y las paradas hasta el destino son más aparentes que reales.
Los curas en las homilías del miércoles de ceniza coinciden en que el cuerpo se desintegra a cien por hora, y si no vas con cuidado llega el día en que solo vives para matarte. Pero hay menos coincidencia cuando se habla de emociones y deseos. Allí hay divergencias, y parece que hay que esperar a morirse para ver si las ilusiones se confirman o se hacen polvo para siempre.
De momento solo te hacen pensar, nada de confirmaciones.
¿Será por eso que te ponen la ceniza en la frente, justo a la entrada del cerebro?

Óscar Jara Albán
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.