El agua y el aceite

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El agua y el aceite

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jacinto salasSe da como un hecho irrebatible que el agua y el aceite no se mezclan. Las pruebas son tan evidentes que nadie intenta demostrar lo contrario.

Pero lo que no se dice, sobre todo cuando se pretende aplicar esa experiencia a la vida social y política, es que tanto el agua como el aceite si bien no se mezclan, son no solo indispensables, sino que deben estar presentes, trabajar juntos para lo que se podría denominar un objetivo común.
Así lo han definido la naturaleza y el propio hombre. Un vehículo, por ejemplo, exige los dos elementos, agua y aceite. La falta de uno de ellos puede terminar en el colapso de la máquina.
El cuerpo humano requiere un aporte equilibrado de agua y grasas para su subsistencia. La carencia de alguno significa desequilibrio, por lo mismo riesgo.
El símil puede aplicarse a la vida humana, a su convicción acerca de la importancia del aporte de los contrarios para alcanzar metas y objetivos comunes. Ese es un principio de tolerancia.
Cuando personas de diversas tendencias, superan sus recelos y temores, y se reúnen para discutir temas de especial importancia en la vida política de la nación, la posición no debería ser la crítica y tendenciosa que apareció en los últimos días, sino valorar un hecho que supera el maniqueísmo del poder, empeñado en crear un país dividido, fácil de gobernar a través de la presión y el miedo.
El agua y el aceite distintos por su densidad, pueden, sin embargo, trabajar juntos, guardando sus propias características, para conservar, de manera óptima esa máquina en la que laboran.
Un país que busca superar, con urgencia, las enormes dificultades derivadas de un manejo erróneo de la economía, no puede darse el lujo de impedir la búsqueda de consensos, de acuerdos básicos de los contrarios, para empujar juntos hacia adelante el carro de una auténtica democracia.
Pero ese trabajo de todos por el mismo objetivo será imposible si perdura el fanatismo de quienes anclados en el pasado, no alcanzan a vislumbrar el futuro.

Jacinto Salas Morales
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