Que cambien ahora o que callen para siempre

Ratio:  / 0
MaloBueno 

ruben-darioEn las redes sociales y en los blogs, algunos periodistas independientes hemos planteado la necesidad de que el movimiento gobiernista pase del triunfalismo a la realidad y que sus líderes hagan, de manera urgente, tres cosas: una autocrítica rigurosa, una depuración profunda y una meritocracia verdadera donde estén, de verdad, los mejores de este país.
Pero twittear o bloguear o poner en Facebook textos que reflejan una posición que solamente trata de que no se desvíe el proceso planteado hace diez años por la Revolución Ciudadana ha causado malestar e incertidumbre en ciertos niveles de liderazgo de Alianza PAIS (AP).
Y eso es bastante difícil de entender. Se supone que desde hace diez años, el Ecuador entró en un proyecto de cambios profundos que dejen atrás el pasado.
Y dejar el pasado incluye, por supuesto, aquella imposibilidad de que un ciudadano de a pie pueda cuestionar a personas, a funcionarios y a dirigentes que, a juicio del ciudadano, no están cumpliendo su deber.
Sin embargo, la respuesta a estos clamores de la gente honesta, que solo trata de que el Ecuador vaya profundizando la transformación social y consolidando la equidad entre unos y otros, ha tenido dos reacciones.
La una, el silencio total, la falta de respuesta oficial, la indiferencia, la percepción de que lo que escriba en su blog o su red social un ciudadano común no tiene ninguna relevancia ni trascendencia para quienes manejan AP.
La otra, el resentimiento, el desconocer que una persona puede saber más de lo que parece acerca de lo que sucede adentro y trata de que las cosas se estabilicen y caminen.
Que no se quejen si el 2017 viene una tormenta política. Si eso ocurre, algunos diremos, frustrados, que al menos nos atrevimos a escribir sobre propuestas de cambios y advertir lo que puede ocurrir si no se transforman ciertas estructuras.
Que lean y escuchen ahora. O callen para siempre.