Rendición de cuentas

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Rendición de cuentas

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jose-echeverriaLa gobernabilidad no puede entenderse únicamente como “desempeño de los gobiernos”, la distribución del poder o acceso al mismo; hay que añadir, además, la participación de la gente en la definición de su propia gobernabilidad.


Ubicar el fenómeno en el cruce de las dos coordenadas: en el eje vertical, las instituciones y en la línea horizontal, la gente. Insistí por este medio de comunicación, en varios artículos anteriores, la urgencia de redefinir y difundir el concepto de ciudadanía, a fin de que todos los individuos adviertan que la ciudadanía va más allá de cumplir leyes, poseer una cédula de ciudadanía, sufragar, salir en manifestaciones públicas para aprobar o rechazar una medida gubernamental. La ciudadanía se expresa también en la capacidad de “pedir cuentas” por las decisiones que toman los gobiernos en nombre del pueblo o a espaldas del pueblo. En el tema de la legitimidad de la acción gubernamental están involucrados dos actores: el que gobierna y los gobernados. Una rendición de cuentas efectiva debe basarse en la confianza que los ciudadanos de una determinada jurisdicción tienen en las instituciones estatales; en la percepción pública de que dichas instituciones están funcionando acorde a su misión, visión, objetivos y a su respectiva planificación a corto, mediano y largo plazo. Hay que resaltar que el comportamiento ético es decidor en la creación de un ambiente de confianza. Por simple sentido común, la “Rendición de Cuentas” debería ser solicitada por la ciudadanía, la cual debe contar con amplia información sobre lo planificado y lo ejecutado. Lastimosamente, todavía la dirección es al revés, los gobernantes montan el show con todo lo bueno realizado, ocultando totalmente lo no hecho o las falencias; los ciudadanos, metidos a veces a la fuerza en un escenario montado artificialmente para favorecer el éxito del show, un escenario con profundas asimetrías en términos de recursos de información y de capacidades de análisis y acción, se limitan únicamente a proporcionar, de buena o mala gana los consabidos aplausos, definidos con anticipación por los intereses de los actores que en ella participan. Las universidades, los partidos políticos deben mantener una “Cátedra de Formación Política” permanente e instruir a los ciudadanos lo que debe entenderse por “Rendición de Cuentas”.

José Echeverría Almeida
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