'Las Quinas' de Atuntaqui

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'Las Quinas' de Atuntaqui

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zulema obandoPoco importa las noches frías de diciembre, cuando de jugar “la quina” se trata, en la ciudad de Atuntaqui, este juego se ha arraigado tanto, que no existe familia anteña, que no la haya disfrutado, y es que gritar “Quina” es como ganarse el cielo.

Se cree que se introdujo en la cultura popular de este poblado posterior a la Fiesta de Inocentes y de Fin de Año, los que ahora son padres y abuelos recuerdan asistir puntuales a esta cita de algarabía, en la que si no se ganaban alguna “chuchería”, pasaban una velada amena. Hace como sesenta años, se instalaban entre las calles Sucre y General Enríquez y alrededor de ésta se armaban ruletas y futbolines. Actualmente, se desarrolla al filo del parque, frente al pretil municipal, donde se exhibe el niño Dios recién nacido en su tradicional pesebre, comentan las abuelas entrevistadas que Jesús se alegra de ver diversión sana y familiar “sus mejillas se iluminan”. Existen familias que disfrutan comprando tablas para cada uno, otros sólo padre y madre, mientras sus hijos aprenden; o les compran a sus vástagos y les asesoran, a fin de estar atentos al número cantado, también hay grupos de jóvenes y hay quienes se encuentran a los años y aprovechan la oportunidad para echarse una platicadita y de seguro, aquellos que se citan en “las quinas” y de amigos pasan hacer enamorados. Abuelos, padres e hijos de la familia Andrade, apodados cariñosamente como “Los Chalanes”, -herencia común en los pueblos pequeños de conocerse más por los sobre nombres que por los apellidos-, mantienen viva la tradición, entre ellos, se destacan los “mejores cantores”, que haciendo gala del más fino humor, entre rimas y dichos picarescos mueven las bolas del ánfora o de algún improvisado recipiente y sacan la ganadora. Así los asiduos, concentrados y sesudos jugadores, le hacen a la quina clásica (en línea horizontal, vertical o diagonal) y tabla llena. “Lástima”, pregonan los clientes más frecuentes, chasqueando los dientes del frío “que hayan subido a 0,35 centavos la tabla, antes pagamos 0,25 y jugábamos cuatro por un dólar, aunque ahora obsequian un hervidito”.

Zulema Obando
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