Que todas las alarmas se enciendan en el Ecuador

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El presidente argentino Mauricio Macri lleva apenas dos semanas en el cargo, pero sus actitudes, gestos y decisiones muestran que la derecha no tiene ningún escrúpulo cuando recupera el poder, más aún si sufrió la nostalgia y el vacío durante 12 años de kirchnerismo.
En los 15 días de gobierno, Macri ha tomado resoluciones y ha dictado decretos destinados a favorecer a quienes, precisamente, durante esos 12 años fueron paulatinamente perdiendo el poder hasta que se les esfumó.
La oligarquía exportadora y los grandes medios de comunicación, en especial la empresa editora de Clarín, el periódico más influyente de su país, son los dos grandes beneficiarios de la recuperación del poder por parte de la derecha criolla y, tras bambalinas, de los intereses geopolíticos de Estados Unidos.
El triunfo de Macri, por la vía electoral, es irrefutable desde una perspectiva legal, pero es cuestionable desde una mirada ética del uso del poder. La oligarquía, la derecha y EE.UU. nunca perdonarán a los Kirchner (Néstor y su viuda, Cristina) haberles quitado los privilegios que gozaron durante siglo y medio.
Y ahora que tienen un títere comprable y manipulable como Macri han apretado el acelerador: el nuevo presidente ya ha devaluado la moneda para favorecer a los exportadores y empobrecer a la clase media y pobre de sueldo fijo. Ha mostrado en Mercosur su rol de pieza de ajedrez de la derecha continental al condenar la política interna de Venezuela. Y acaba de mover sus piezas para ir atenuando la Ley de Medios y beneficiar a Clarín y a otras grandes corporaciones mediáticas con todos los privilegios de la era pre-Kirchner.
A Macri los todavía sorprendidos perdedores pueden decirle de todo en redes sociales, pero su maquiavélico cinismo está arrasando con todo para que los argentinos vuelvan a someterse a los ambiciosos y temibles omnipoderes del pasado.
Que todas las alarmas se enciendan en Ecuador. En el 2106 nuestro país será el siguiente objetivo geoestratégico.