Los sabios consejos de Mamá

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Los sabios consejos de Mamá

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Mi abuela materna, decía que trenzarse el cabello ayuda a disipar las penas, recuerdo su sentido del humor para enfrentar los problemas, a todos los niet@s nos ponía un alias para destacar las cualidades, con el tiempo las y los bisnietos tampoco se salvaron de aquellos “motes”, a más de oír sus leyendas, cuentos, dichos y anécdotas que ahora constituyen la memoria oral de la familia.

De ella, mi progenitora comprendió que la vida es el mejor regalo de Dios, que orar y tener fe son grandes antídotos para el alma.
En las tareas de criar a sus hermanos menores y luego a sus hijos, mi madre descubrió más momentos para reír que para lamentarse; nunca agotó su tiempo llorando las derrotas, más bien preparó los carruajes para sus próximas batallas; asimiló que en la adversidad y en el sufrimiento se forma el carácter y el espíritu; que el agua rompe las rocas más duras, no por su fuerza, sino por su constancia. Aunque el viento la golpeó, fue como la flor de campo, tras la intensa lluvia reverdeció con más intensidad. Aprendió que una decisión debe concluir en una positiva acción; que ser honestos y trabajadores, no siempre traerá riquezas materiales pero si conciencia limpia; que calumniar a los demás causa más heridas en el corazón que un reguero de dinamita; ser humildes pero no sumisos, porque la voz es para levantarla con altura frente a cualquier atrocidad.
Estas enseñanzas de seres sencillos, pero que amaron lo que hicieron, emergen urgentes en medio de un ambiente nacional conflictivo, a pesar de los avances surgidos, siguen siendo meros enunciados para televisión y publicidad de salón, concentrándose en el poder y no en la esencia, defendiendo períodos de gobierno y no procesos políticos… y a nivel internacional, cuando el terrorismo acorrala a la civilización, produciendo ataques en escenarios mundiales distintos, sembrando conmoción, terror y muerte, kamikazes y suicidas, mortíferos misiles y automáticas disparando a quemarropa a gente inocente, nos preguntamos con estupor y desconcierto, ¿qué clase de hombres deshumanizados y crueles colocan piezas del ajedrez de sangre y barbarie por poderío?.