Objeción de conciencia

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Objeción de conciencia

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La objeción de conciencia se define como un derecho subjetivo a resistir los mandatos de la autoridad cuando contradicen los propios principios morales; por lo tanto, el individuo debe responder a su propia conciencia. Visto así, el asambleísta Fernando Bustamante, al abstenerse en la votación sobre las enmiendas, debió estar ante una disyuntiva: si obedecía las órdenes supremas del poder o debía ser consecuente con lo que había pregonado durante toda su vida como académico.
El asambleísta Bustamante en su trabajo, “Fuerzas Armadas en Ecuador: ¿Puede institucionalizarse la subordinación al poder civil? (1988); escribe lo que en definitiva motivó su desacuerdo con las enmiendas. Me tomo la libertar de transcribir algunos fragmentos del trabajo señalado:
“…el síndrome caudillista y el familismo prebendalista en la política, hacía un trabajo improbo el mantener la integridad de los institutos castrenses frente al continuo asedio de poderes civiles empeñados en convertirlos en ‘feudo’ o ‘botín’. Los políticos civiles parecían por completo indiferentes a los valores y normas del profesionalismo castrense y sólo veían en las FF.AA. una posible fuente de apoyo personal para tal o cual líder o chiqué”.“En suma, se apostaba a que el nuevo sistema político civil sería capaz de disciplinar y bloquear la hegemonía del caudillismo clientelar y sus derivaciones populistas”.
“Desde el punto de vista militar, lo peor que le puede pasar a un ejército es fragmentarse en grupos mutuamente enfrentados. Ello destruye profundamente su capacidad frente al enemigo externo y puede precipitar la disolución de la institución misma”.“Para un moderno ejército profesional resulta altamente nocivo enfrentar un medio civil que tiende a endosar a la esfera castrense sus clivajes y antagonismos ideológicos. De allí nace el reflejo defensivo de intentar aislar culturalmente a la oficialidad en relación al medio civil”.
“…un aumento del control de las instituciones republicanas sobre las FF.AA. pero este control debe ser un control impersonal, legal y paramétrico. En cambio las formas personalizadas, ‘maquiavélicas’, particularistas e invasivas deben ser evitadas”.