Acompañamiento a los candidatos al sacerdocio

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El Papa Francisco con mucha insistencia viene hablando de la responsabilidad en la pastoral vocacional al sacerdocio y la vida consagrada. Monseñor Eduardo Castillo presidente de la comisión de ministerios y vida consagrada de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana nos dice: es muy común que la vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada despierte y maduren motivadas.
El itinerario de acompañamiento nos habla del ambiente de la familia y su vivencia cristiana. El Seminario resulta la segunda familia por la experiencia comunitaria; con la presencia en la relación con los formadores diariamente van realizando de cerca el cotidiano conocimiento de los motivos profundos del candidato y va tejiendo el crecimiento humano, intelectual, espiritual, psicológico y pastoral.
Es necesaria la apertura a la realidad y no construir la formación sacerdotal en la fantasía, en la imaginación o en expectativas no realistas. Es la parte intelectual de la conversión, que nos lleva a percibir los valores objetivos y a contemplarlos como meta de la propia existencia. El carácter afectivo es muy importante en los aspirantes a la vida sacerdotal y vida consagrada, es algo central e importante en la vivencia de los valores propuestos. Así la verdadera amistad, las relaciones cordiales maduras, fraternas, la vida comunitaria donde se da y se recibe deben ser constatadas con mucho cuidado, para aceptar el celibato, teniendo en cuenta que sociológicamente, la certeza sobre la propia identidad y la orientación sexual no es fácil para el joven de hoy, porque su definición tiene que hacerla de frente a una sociedad “líquida” para retomar una vida sana, la vida fuerte de oración y vigilancia ayudaran para que el candidato con el director de conciencia vaya descubriendo el amor a Cristo y su Iglesia a la cual está haciendo una elección. No es el celibato lo que constituye la esencia de la vida consagrada, si no es la respuesta amorosa en la relación al Señor que nos ha amado primero.